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Por Arturo Mesa ()

Atlanta.- Interesante artículo publicó el Granma intentando defender el concepto Gaesa (a quienes ellos llaman GAE), pero lejos de lograrlo, lo que han hecho es echarse más tierra encima.

Se vieron forzados a publicar algo sobre el Grupo Gaesa y, con la publicación, regresa el eterno pretexto del secretismo al afirmar que «han sido miles de personas guardianes discretos de los recursos del país». Es decir, la misma justificación de un fin mayor, algo que, luego del colapso total de la economía y del mayor éxodo de la historia, ya nadie cree.

Alegan, además, que «todas sus actividades han sido informadas sistemáticamente a la dirección del Partido, al Estado y al Gobierno y, en todos los casos, objeto del máximo control y fiscalización de las autoridades y mecanismos competentes». Cabría entonces preguntarse cuáles serían los organismos competentes más allá de la Asamblea Nacional y la Contraloría General, por donde jamás han pasado esas cuentas.

Gaesa no da cifras a ninguna institución y, de hecho, se ve forzada a realizar esta nota ante la presión de los medios internacionales; de no ser así, el pueblo —generador de ingresos y a quien se le debe rendir cuentas— no se entera ni de la G.

El colmo del absurdo

Acto seguido, el texto pasa a poner los ejemplos más absurdos posibles sobre las inversiones del grupo, y cito: «en la construcción de más de 10 mil viviendas en diversas provincias del país, en la creación de un campamento de pioneros y planes vacacionales para la infancia, en la manera en que se sostuvo la economía cubana durante los años de la pandemia de COVID-19». Y continúa: «Los frutos de esta actividad empresarial han sido destinados también a inversiones en la termoeléctrica Lidio Ramón Pérez (Felton) de Holguín».

Da risa escuchar esto cuando la liquidez de una empresa que incluye turismo genera decenas de miles de millones de dólares al año y controla al menos un 40 % de toda la economía nacional, con estimados muy conservadores. Al parecer en Granma no saben sacar cuentas, y les pongo un solo ejemplo: el plan de viviendas para un año por provincias es de 4000 unidades; esto quiere decir que en estos 35 años —desde que, según ellos, se fundó— Gaesa apenas construyó el 0,5 % de lo que se debe construir en el país.

También parece que se les olvida que en la COVID lo necesario para lidiar con la crisis médica lo proveía (y con creces) los servicios médicos en el exterior (segunda fuente de ingresos), más el polo científico con sus vacunas y medicamentos.

Pero el texto sigue ridiculizándose: «Su objetivo siempre ha sido agrupar empresas con capacidades en la generación de divisas —todo el dólar para ellos— y recursos que el Estado requiere para mantener y desarrollar las conquistas sociales y contribuir al fomento de sectores y ramas de la vida nacional».

¿Las conquistas sociales?

Me gustaría saber cuáles exactamente, porque las «conquistas sociales» de años anteriores se encuentran en profunda crisis, y hasta el mismo concepto de conquistas parece que agarró una lancha y huyó de las mismísimas «conquistas sociales».

Después de leer esto, la única conclusión a la que se puede llegar es que, muy ciertamente, como afirman ellos mismos, Cuba no es una dictadura; no la llamen más así. Cuba es exactamente la definición perfecta de «dictadura militar»: sin prensa investigadora, sin instituciones desmilitarizadas que controlen la economía para el pueblo, sin partidos opositores u opositores posibles, sin derecho a cuestionamientos, sin un Parlamento que se cuestione este artículo o que se cuestione la efectividad del Grupo a la hora de garantizar «las conquistas», y ahora, para colmo de males, con unas Fuerzas Armadas como único controlador de más del 40 % de la economía que usted y yo generamos y de la que no nos dicen nada. De hecho, a pesar de la nota, se han cuidado de no mencionar una sola cifra; ni la espere.

Nadie tiene el derecho a cuestionarse a dónde va el dinero, de dónde procede, si está limpio o no, y nadie tiene en sus manos un reporte con el cual analizar la conveniencia o no de tal o más cual inversión. El país de ellos y solo de ellos. No sé si la corrupción ha visto un escenario más propicio para darle riendas sueltas a la imaginación.

El texto concluye diciendo: «Hoy, cuando la voluntad del pueblo cubano se expresa en un proceso de cambios, contenidos en el Programa Económico y Social del Gobierno…» y, de nuevo, hago un aparte aquí: ¿cómo va a ser la voluntad del pueblo si ninguno de los de a pie propuso, eligió o votó por ese tal engendro de programa, devenido seguimiento tras seguimiento tras seguimiento de aquellos que nos han garantizado la crisis más grande de cualquier economía en la época actual —y me refiero a nivel universal—?

¿Cómo va a ser voluntad del pueblo si el pueblo ni siquiera sabe si por fin es Gaesa o solo GAE, omitiendo así la parte de «Sociedad Anónima», que de por sí suena ya a intriga y misterio para el pueblo?

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