La libre asociación con EEUU, el modelo que podría reconciliar a anexionistas e independentistas

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Por Albert Fonse ()

Vancouver.- Si les dijera que existe una forma de que anexionistas e independentistas salgan satisfechos al mismo tiempo, muchos dirían que es imposible. Sin embargo, sí existe un modelo que combina soberanía real con estabilidad, protección y acceso al mundo, sin caer ni en la dependencia total ni en el aislamiento.

Mi propuesta política parte de ese punto: que Cuba alcance un estatus similar al que hoy tienen Islas Marshall, Estados Federados de Micronesia y Palaos con Estados Unidos, bajo un acuerdo de libre asociación.

Este modelo permite mantener la soberanía interna, un gobierno propio y control total del sistema económico, mientras se establece una alianza estratégica con Estados Unidos que garantice defensa, estabilidad y credibilidad internacional.

La política exterior pasaría por un alineamiento claro con Washington, evitando que Cuba vuelva a convertirse en plataforma de potencias adversarias, y se desmilitarizarían las Fuerzas Armadas Revolucionarias, eliminando el peso de una estructura que ha sido utilizada históricamente para sostener el control interno en lugar de defender al país.

Diferencias con Puerto Rico

La diferencia con Puerto Rico es fundamental. Puerto Rico está sujeto al marco legal federal estadounidense, incluyendo restricciones como la Ley Jones, que encarece el transporte marítimo y limita su competitividad. Cuba, bajo este modelo, no estaría atada a esas regulaciones, lo que le permitiría operar con total libertad en el comercio internacional y convertirse en un punto logístico eficiente y competitivo.

Además, este modelo ofrece ventajas directas a los ciudadanos. Al igual que ocurre con los ciudadanos de Islas Marshall, Estados Federados de Micronesia y Palaos, los cubanos podrían viajar, vivir, trabajar y estudiar en Estados Unidos sin necesidad de visa, utilizando su propio pasaporte cubano. Esto abre oportunidades reales de crecimiento personal, profesional y económico, sin perder la identidad nacional ni la ciudadanía.

La ventaja de la ubicación geográfica

El objetivo es convertir a Cuba en un centro global de negocios, inspirado en lo que logró Hong Kong bajo la protección de Gran Bretaña: un país con impuestos bajos, reglas claras, apertura total a la inversión y una economía basada en la libre empresa.

Cuba tiene una ventaja estratégica única: su ubicación geográfica, sus puertos naturales y su cercanía al Canal de Panamá. Bien estructurado, el país puede convertirse en un centro logístico de escala global, un punto clave para el comercio internacional, complementado por una industria turística fuerte y competitiva.

Todo esto depende de un factor decisivo: seguridad jurídica real. Las grandes inversiones solo llegan donde existe confianza plena en que la propiedad y las reglas serán respetadas. En el caso de Cuba, esa confianza solo puede consolidarse mediante un marco respaldado por Estados Unidos, que garantice estabilidad, cumplimiento y credibilidad a largo plazo.

Esta es una propuesta para construir un país funcional, abierto y próspero. Un modelo que no obliga a elegir entre independencia o anexión, sino que toma lo mejor de ambos y lo convierte en una ventaja estratégica para el futuro de Cuba.

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