Al César lo que es del César o el Efecto Trump (Parte I)
Por Srgio Barbán Cardero ()
Miami.- He sido crítico con Donald Trump, sobre todo con sus formas. No tengo por qué esconderlo. Su estilo frontal, áspero, a veces incendiario, no siempre me resulta fácil de digerir. Pero una cosa es tener reservas sobre las formas y otra muy distinta es negar los efectos.
Y hoy quiero decirlo con claridad: hay un efecto Trump que merece ser reconocido.
No hablo de idolatría política ni de devoción partidista. Hablo de resultados visibles. Trump altera el tablero. Rompe inercias. Obliga a los regímenes y a sus aliados a recalcular. Donde antes había comunicados tibios, ahora hay presión. Donde antes había diplomacia de salón, ahora aparece el costo.
El vicepresidente JD Vance habló recientemente de un posible efecto dominó relacionado con Irán y la amenaza nuclear. Su idea era sencilla: si Irán avanza hacia el arma nuclear, otros países podrían sentirse empujados a seguir el mismo camino. Pero si se le pone freno, ese freno también funciona como advertencia.
Ese razonamiento no se limita al plano nuclear. También aplica a la política internacional. Si se aprieta a Irán, se inquietan sus aliados. Si se presiona a Venezuela, tiembla La Habana. Y si se revisan las redes de petróleo, dinero e influencia del chavismo, empiezan a aparecer nombres que antes se movían cómodamente entre la diplomacia y la sombra.
Trump le movió el piso a las dictaduras
Ese es el efecto Trump que muchos no quieren admitir.
Las dictaduras no retroceden por cortesía. No se conmueven ante discursos bonitos ni ante mesas de diálogo eternas. Las dictaduras retroceden cuando sienten costo. Y cuando ese costo aparece, también empiezan a incomodarse sus socios, sus intermediarios y sus abogados políticos.
Por eso, más allá de mis reservas, reconozco el movimiento. Algo se está sacudiendo. Algo se está quebrando en esa vieja red de impunidad que durante años protegió a regímenes como el de Venezuela y Cuba.
No sé hasta dónde llegará este proceso. Pero cuando los tiranos se incomodan, cuando sus aliados se explican demasiado y cuando sus intermediarios comienzan a aparecer en expedientes judiciales, hay que decirlo sin miedo: Al César lo que es del César.






