EE. UU. avanza en una acusación contra Raúl Castro por derribo de avionetas de Hermanos al Rescate

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Por Jorge Sotero

La Habana.- Estados Unidos estaría preparando uno de los movimientos judiciales y políticos más delicados de las últimas décadas contra la cúpula histórica del poder cubano.

Según reveló CBS News, el Departamento de Justicia avanza en una acusación formal contra Raúl Castro por su presunta responsabilidad en el derribo de las dos avionetas de Hermanos al Rescate, ocurrido en febrero de 1996 y que provocó la muerte de cuatro personas.

Aquel episodio marcó un antes y un después en la relación entre Washington y La Habana. Las aeronaves civiles fueron derribadas por cazas cubanos mientras realizaban labores de búsqueda y apoyo a balseros en el estrecho de la Florida. Desde entonces, familiares de las víctimas y sectores del exilio cubano han insistido en que la orden del ataque no pudo ejecutarse sin autorización del más alto nivel militar, cargo que en aquel momento ocupaba Raúl Castro como ministro de las Fuerzas Armadas.

La posible acusación, que todavía tendría que pasar por la evaluación de un gran jurado, colocaría por primera vez a Raúl Castro bajo una amenaza legal directa por hechos vinculados a violaciones del derecho internacional y homicidio.

No estamos hablando de sanciones económicas, restricciones de viaje o discursos diplomáticos. Esto sería un paso mucho más agresivo: responsabilizar penalmente a una de las figuras centrales del sistema político cubano.

El contexto en que sale a la luz esta información resulta especialmente llamativo. El mismo día en que trascendió el reporte de CBS, el director de la CIA, John Ratcliffe, visitaba La Habana en una señal interpretada como un intento de explorar posibles canales de diálogo en materia económica y de seguridad, siempre condicionados a transformaciones internas dentro de la isla. Mientras una puerta parece entreabrirse, otra amenaza con cerrarse de golpe.

La eventual acusación contra Raúl Castro tendría un peso simbólico enorme. Golpearía no solo a un exmandatario, sino a uno de los pilares históricos de la dictadura.

En medio de una crisis económica, migratoria y política sin precedentes, este movimiento podría tensar aún más cualquier posibilidad de acercamiento entre ambos gobiernos. Si algo queda claro en este tablero, es que Washington parece dispuesto a combinar negociación y presión con una precisión quirúrgica.

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