
Guanabacoa se derrumba entre ruinas, saqueo y abandono estatal
Por Yeison Derulo
¡El patrimonio de Guanabacoa se cae a pedazos y nadie parece inmutarse! Lo que hoy ocurre con el antiguo claustro y colegio de los Padres Escolapios no es una simple historia de deterioro arquitectónico; es el retrato perfecto de una desidia institucional que en Cuba ya parece política de Estado.
Mientras las autoridades municipales se pasan la pelota entre reuniones, llamadas y promesas vacías, un inmueble cargado de historia se convierte lentamente en ruinas, saqueado primero por delincuentes y después por el abandono oficial.
Todo comenzó a mostrar su rostro más grotesco en octubre de 2025, cuando delincuentes irrumpieron en la iglesia y robaron candelabros del Santísimo, ornamentos litúrgicos y ventiladores, además de destrozar vitrinas y escaparates. Hubo denuncia, claro está, pero ya sabemos cómo funciona ese mecanismo oxidado: levantar actas, asentir con la cabeza y dejar que el tiempo haga el resto. Se logró recuperar algo, sí, pero el mensaje estaba clarísimo: el lugar estaba completamente expuesto.
La tragedia escaló en marzo de 2026. Los Padres Escolapios habían advertido una y otra vez sobre el riesgo de dejar abandonado durante más de un año el antiguo claustro sin vigilancia ni protección. Nadie escuchó. El resultado fue predecible: incendio, destrucción y más patrimonio reducido a cenizas. En abril, a mes y medio del siniestro, el libreto siguió intacto: reuniones interminables, llamadas a distintas instancias del gobierno y del Partido, y la misma cosecha miserable de siempre: promesas, espera y silencio burocrático.
Lo grave es entender qué se está perdiendo realmente. No hablamos de cuatro paredes viejas. En ese lugar, en 1857, se fundó la primera Escuela Normal de Maestros de Cuba y de América Latina. Es una joya arquitectónica del siglo XVIII, parte esencial del Centro Histórico de Guanabacoa, declarado Monumento Nacional en 1990. Nacionalizado en 1961, el inmueble pasó a manos estatales para terminar atrapado en el destino habitual de demasiados bienes patrimoniales en la isla: abandono, negligencia y destrucción progresiva.
Los Padres Escolapios han sido claros y directos: exigen la devolución inmediata del claustro y el colegio para rescatar esos espacios y devolverles vida útil al servicio de Guanabacoa. No se trata de un capricho religioso ni de una disputa de propiedad. Lo que está en juego es la memoria de una comunidad entera.
Aún hay tiempo para evitar que otro pedazo de historia cubana desaparezca entre escombros, pero a este ritmo, lo único que parece avanzar con eficiencia en Guanabacoa es la capacidad institucional para dejar morir lo valioso.






