
¿Soberanía energética en 2050? Mientras tanto, cocine con carbón y alumbre con la Luna
Por Jorge Sotero ()
La Habana.- Otra vez el régimen cubano soltando globos sonda hacia el infinito. Ahora resulta que para 2050 seremos soberanos energéticamente. O sea, que hasta dentro de 24 años —si es que llegamos, claro— tendremos que seguir cocinando con carbón, alumbrándonos con la luna y aguantando apagones que ya son parte del paisaje nacional.
Porque eso de «soberanía total» suena bonito en un comunicado oficial, pero en la práctica es otra promesa que se va a quemar como un fusible viejo. Y lo más triste del cuento no es la mentira, sino la desfachatez de creer que alguien todavía les compra ese cuento.
El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy —que ya el apellido le queda como anillo al dedo—, sale a decir que Cuba será 100% renovable en 2050 con solar, eólica, biomasa e hidráulica. Y de paso suelta las metas intermedias: 24% limpio para 2030, 40% para 2035 y eliminación total de importaciones de combustible.
Pero ojo, el propio de la O Levy reconoció hace apenas unos días que la cosa está tan mal que apenas tenemos combustible para aguantar hasta finales de abril de 2026. ¿Y pretenden que creamos en un plan que abarca tres décadas cuando no pueden resolver ni los próximos tres meses?
Sigue el drama
Pero ahí no termina la obra de comedia dramática. La solución inmediata que propone el gobierno es que cada cubano compre su sistema solar individual. Claro, como si en este país la gente no ganara 20 dólares al mes y las pensiones apenas llegaran a cinco, y de repente todos pudiéramos soltar miles de dólares en paneles solares, baterías y todo el cuento chino.
Es como pedirle al que no tiene para comer que se compre un restaurante. Y mientras tanto, el Sistema Electroenergético Nacional sigue hecho pedazos, los apagones son la ley, y nadie explica por qué la infraestructura se deteriora mientras crece el mercado negro de soluciones privadas.
Porque aquí hay una pregunta que nadie del régimen quiere contestar: ¿a quién beneficia este descalabro energético? Porque mientras la población se las ingenia con generadores de gasolina que cuestan un ojo de la cara y paneles solares de dudosa procedencia, hay quienes están haciendo su agosto con la desesperación ajena.
Y el gobierno, tan campante, mirando para otro lado y soltando discursos de soberanía para dentro de 24 años. Como si fuéramos imbéciles. Como si no supiéramos que esa soberanía energética que tanto pregonan empezaría por tener electricidad hoy, no en 2050 cuando muchos de nosotros ya ni estaremos aquí.
La solución será el fin de la dictadura
Y ojo, que lo más optimista de todo esto es pensar que ellos mismos van a estar en el poder hasta mitad de siglo. Porque este plan no es un plan energético, es un plan de permanencia disfrazado de transición verde. Es humo, es espejismo, es la misma cantaleta de siempre: prometer el cielo mientras nos tienen en el infierno.
La pregunta incómoda, la que no hacen los medios oficiales es mucho más sencilla: ¿cómo se sostiene un sistema 100% renovable en una isla azotada por huracanes, bloqueada económicamente -más desde dentro- y administrada por gente que no puede mantener ni una termoeléctrica funcionando tres meses seguidos?
Ya está bien de mentiras, de manipulaciones, de engañar al que no tiene más remedio que aguantar. El régimen vuelve a apostar por el discurso a largo plazo porque sabe que el presente es indefendible. Pero lo que no dicen, lo que nunca dirán, es que esos planes de soberanía energética solo podrían materializarse en una Cuba sin Dictadura.
Mientras sigan ellos, el futuro será igual que el pasado: más apagones, más promesas, más humo. Y mientras tanto, nosotros aquí, cocinando con carbón y alumbrándonos con la luna. Porque para eso no hace falta esperar a 2050. Eso ya lo estamos viviendo hoy.






