Por Redacción Nacional
Camagüey.- La crisis energética que atraviesa Cuba ha obligado a buscar soluciones que, más que representar un avance tecnológico, parecen un retroceso en el tiempo. En Camagüey, la recuperación de los hornos de leña en las panaderías se ha convertido en una alternativa para mantener la producción de pan ante la escasez de combustible y los constantes apagones.
Lo que durante años fue considerado un método obsoleto hoy vuelve a ocupar un lugar central en el sistema de producción alimentaria, reflejando las limitaciones estructurales que enfrenta el sector.
De acuerdo con las declaraciones al periódico local Adelante de Luis Camacho Escudero, director adjunto de la Empresa Provincial Alimentaria, actualmente existen 76 hornos de leña en funcionamiento en la provincia, entre equipos restaurados y otros de nueva construcción.
Las autoridades presentan esta medida como parte de un programa de recuperación de capacidades y de cambio en la matriz energética. Sin embargo, detrás de esa explicación oficial subyace una realidad más compleja: la incapacidad de sostener un sistema productivo que dependa de combustibles modernos y de un servicio eléctrico estable.
Uno de los ejemplos que se exhiben como éxito es la panadería Saratoga, donde un horno que antes funcionaba con petróleo fue adaptado para operar con leña. Según su administrador, Félix Punteagudo Expósito, esta conversión permite ahorrar cerca de dos mil litros de petróleo al mes.
Aunque la cifra muestra un ahorro evidente de combustible, también revela hasta qué punto la escasez energética obliga a modificar procesos industriales para sostener una producción básica como la del pan, alimento esencial para la población.
La situación no está exenta de dificultades. En muchas panaderías, los trabajadores deben buscar por su cuenta la madera o el carbón necesarios para mantener encendidos los hornos, lo que añade una carga adicional a su trabajo cotidiano.
A esto se suma la inestabilidad del servicio eléctrico, que en ocasiones obliga a amasar el pan manualmente, ralentizando los procesos productivos. En lugar de una solución estructural, el sistema parece sostenerse a partir del esfuerzo improvisado de los propios trabajadores.
Aunque algunos consumidores reconocen que la disponibilidad de pan ha mejorado ligeramente desde la puesta en marcha de estos hornos, las quejas por la irregularidad en la oferta y los precios continúan, dice la información de Adelante.
La recuperación de los hornos de leña permite mantener la producción en medio de la crisis, pero también evidencia un problema más profundo: la falta de soluciones energéticas sostenibles. Mientras no se resuelvan las carencias de combustible y electricidad, estas medidas seguirán funcionando como parches temporales, incapaces de solucionar de raíz las dificultades que enfrenta el sector alimentario.
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