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Por Carlos Carballido ()
Dallas.- ¿Se han dado cuenta de que casi todas los “análisis” sobre los conflictos entre Irán, Israel y Estados Unidos no son más que opiniones baratas de uno u otro bando?
Una plaga de pseudoexpertos inunda las redes sociales construyendo una narrativa antiestadounidense y antiisraelí, apoyándose en la más burda de las falacias: la de autoridad.
Basta con que alguien tenga un rango militar o un “ex” en su currículum para que una legión de incautos de X lo trate como oráculo infalible.
El caso más patético y persistente es el del coronel retirado Douglas MacGregor. Este individuo se vende como gurú de la estrategia militar por haber sido coronel y haber pisado Irak. Nada más.
Lo que sus fans omiten convenientemente es que dentro del Ejército estadounidense era conocido como un oficial bocón, indisciplinado y con clara tendencia a la insubordinación. Como asesor de Trump tampoco duró mucho: lo echaron por los mismos problemas de carácter y falta de profesionalismo.
Pero vayamos a lo importante: MacGregor no tiene acceso a información clasificada relevante desde hace años. Su rango de coronel nunca le abrió las puertas de los verdaderos secretos de Estado, y mucho menos ahora que está retirado y convertido en youtuber de salón.
• Febrero 2022, con Tucker Carlson: “Kiev cae en 24 horas y la guerra termina en 10 días”. Mentira. Kiev resistió y la guerra sigue.
• Marzo 2022: “Ucrania está aniquilada, Rusia gana en días”. Falso.
• Julio 2022: “Rusia tomará Odesa pronto”. Sigue ucraniana.
• Septiembre 2022: “El conflicto está a punto de terminar”. Tres años y medio después, nada.
• Meses después: “Ucrania está al borde del colapso”. Sigue luchando.
En el actual conflicto con Irán el desastre predictivo continúa:
• Junio 2025: “Israel está en las cuerdas, un tercio de Tel Aviv destruido”. Falso. Daños menores. Israel sigue golpeando fuerte.
• Enero 2024: “Egipto entrará en guerra si Israel actúa en Gaza”. Israel actuó. Egipto no movió un dedo.
• Febrero 2026: “EE.UU. no puede parar a Irán sin provocar una catástrofe nuclear”. Han pasado meses y la catástrofe nuclear brilla por su ausencia.
MacGregor no está solo. Hay toda una fauna de exanalistas de la CIA, exagentes del FBI y coroneles retirados que viven del mismo truco: usar su antiguo cargo para vender humo antiamericano.
Humo que intoxica las redes sociales y provocan el síndrome del Flautista de Hamelin.
El motor real de todos ellos no es el análisis serio, sino un profundo desprecio por Estados Unidos, un resentimiento visceral y una enfermiza simpatía por regímenes autoritarios como Irán, Venezuela o Cuba.
La pregunta incómoda es sencilla: ¿seguirían defendiendo con tanto entusiasmo a esos países si tuvieran que vivir un año allí sin pasaporte estadounidense y sin poder huir al primer problema?
La respuesta, por supuesto, ya la conocemos.