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Por Kathy Eisenring ()
Basilea.- La gran farsa se identifica con un sólo ejemplo. Si realmente les interesara el pueblo como dicen y viendo lo mal que lo están pasando pues…elecciones reales! ¿Quién quiere resistir hasta el infinito? ¿Quién quiere un cambio?
Si la mayoría vota por el cambio, de lo que no tengo duda, ¡pues ya! ¡Pluripartidismo, democracia y todo el resto!
El punto es que el interés se limita al poder, a no perderlo y por eso el pueblo cubano está sufriendo ese horror.
Parece de manual de primaria pero no es así para mucha gente, incluidos esos payasos de la flotilla que no van por el pueblo y lo saben bien.
Todo apoyo a ese engendro debería pasar por ese razonamiento de lógica elemental, pero a ellos tampoco les interesa la verdad, sólo quieren perpetuar una ideología propia, una identidad marcada por el resentimiento y el odio de lo que no pueden tener, unido a una falsa creencia de que es eso ser moralmente superior (compensación para tanto resentimiento consciente o inconsciente).