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Por Carlos Carballido ()
Dallas.- Como siempre sucede en la izquierda liberal y también en el pseudoconservadorismo, cuando se trata de Trump cualquier cosa se esgrime para ir en su contra.
Más allá de toda argumentación sobre este conflicto que ha estallado en Irán, lo que nadie quiere admitir es que no se trata solo de Israel. También es sobre la propia supervivencia de los países árabes que suscribieron los Acuerdos de Abraham.
Irán siempre sostuvo que su programa nuclear era con fines médicos, para lo cual solo se necesita un enriquecimiento de uranio del 20 por ciento.
Sin embargo, a escasos meses de llegar Biden al poder y sabiendo de la complicidad de Obama y sus marionetas con Teherán, el jefe del parlamento Mohammad Baqer Qalibaf confirmó en público el 16 de abril de 2021, y cito: “Los científicos iraníes lograron enriquecer uranio al 60%”.
Esto fue verificado por el OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica) el 17 de abril de ese año. El nivel inicial fue de 55.3% U-235 en el hexafluoruro de uranio producido.
Pese a los informes de inteligencia israelíes, Biden no actuó porque lo consideró un engaño de los ayatolás. Este relato fue replicado por la opinión pública mundial.
Sin embargo, los iraníes no estaban mintiendo. Habían logrado la técnica de centrifugar el uranio para llevarlo a un siguiente nivel. Ellos presentaron esto como “demostración de poder”. Por lo tanto, solo sería reversible si levantaban sanciones.
Para mayo de 2025, el OIEA reportó un stock de 408.6 kg de uranio enriquecido al 60%, suficiente —si se enriquece más— para hasta 10 armas nucleares. 
Trump ya había ejecutado ataques preventivos a instalaciones nucleares iraníes para interrumpir el programa nuclear. Sin embargo, la propia Organización de Energía Atómica de la ONU detectó en febrero pasado que los niveles de enriquecimiento en partículas radiactivas recolectadas por drones Global Hawk ya estaban más allá del 60 por ciento. Además, parecía que podrían alcanzar el arma nuclear por fisión en solo semanas.
Este y no otro fue el detonante. Ninguna potencia global enemiga de Irán permitiría algo así en esa región luego de firmarse los Acuerdos de Abraham.
El mayor temor del uranio al 60 por ciento es la posibilidad de instalarlo en cualquier misil o dron simple para convertirlo en lo que se llama una “bomba sucia”. Esta no es nuclear, pero sí es altamente radioactiva. Esto sucedería en una zona desértica donde en algunas épocas del año los vientos soplan hacia países de la península arábica.
Esta capacidad de Irán lo convierte de facto en superioridad en la región, sobre todo en materia energética. Un solo misil sucio estallado en el Estrecho de Ormuz o en cualquier refinería árabe convertiría todo el flujo de petróleo en la región en un material tóxico altamente contaminante. Además, duraría décadas en descontaminar.
Teniendo ese poder, Irán podría colapsar al mundo porque el Medio Oriente genera el 20 por ciento del suministro de crudo a Europa, Asia y Oceanía. (Dato: Según la OPEP, en 2025, Oriente Medio representó el 31% de la producción global de petróleo. Sin embargo, el 20% aproximado se dirige a esos mercados específicos). 
Una bomba sucia no funcionaría como “deterrente” regional, sino como amenaza continua. Los países árabes firmantes del pacto de paz de Abraham con EE.UU. e Israel se verían arrastrados a violarlo o sencillamente a ser chantajeados.
Los amigos de Irán, que de esto no te hablan, (geopolíticos, intelectuales, Tucker Carlson y comparsa) insisten que Teherán no es malo sino Israel y que jamás hará una cosa así.
Como ingenuidad está bien. Pero en la realidad nadie se la juega sabiendo que un régimen autocrático como el de los ayatolás, que ha asesinado a más de 30 mil civiles, le importa un carajo la paz. Porque en su concepto islámico el martirio es agradable a los ojos de Alá.
Así que Trump no se la juega. Israel saca ventaja, claro está. Pero esto es una jugada de supervivencia. O son ellos, los locos, o es EE.UU. con un presidente que no es ni tolerante ni mucho menos creyente de la paz con pajaritos y vaquitas pastando en el campo.
Los imperios caen cuando dejan de ver el problema a largo plazo y distancia. Eso también es America First. Son ellos o nosotros….no estaremos para verlo