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Por Jorge de Mello ()

La Habana.- Vivo en un edificio de 6 apartamentos que cuentan con grandes ventanales, pero no tienen balcón ni terraza, ni acceso a la azotea. Por lo que resulta difícil aprovechar la luz del sol para producir energia eléctrica. Nosotros los privilegiados, los que tenemos la suerte de contar con una estación tipo Ecoflow, o con cualquier otro artefacto eléctrico que se cargue con paneles solares, la tenemos difícil cuando los apagones son de más de 24 horas, como el de hoy que ya dura más de 30.

Casi cada día veo como el vecino de los bajos, un señor muy correcto, profesional jubilado de 77 años de edad, que no tiene la suerte de que las ventanas de su casa se beneficien directamente con los rayos solares, coloca en el borde de la acera, frente al jardín de nuestro inmueble, su estación Ecoflow.

Luego despliega los paneles solares, pone una pequeña banqueta y se sienta a esperar durante varias horas a que la energía fotovoltaica cargue la batería, para poder iluminar las noches de verano de su familia formada por personas mayores.

A las ventanas de mi apartamento en el segundo piso sí le llega con suficiente intensidad la luz del sol. Para cargar la batería del ventilador debo colocar el pequeño panel solar en el marco de la ventana, amarrar el soporte metálico al respaldar de una silla para que la gravedad y el aire no lo lancen al vacío, e ir moviendolo por las diferentes ventanas que van beneficiandose sucesivamente con la luz siguiendo la rotación de la tierra.

El proceso de carga del ventilador dura unas 7 horas, por lo que si queremos dormir con un poco de fresco por las noches debo dedicar cada día una parte de mi tiempo a perseguir los rayos del astro rey.

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