Comparte esta noticia
Escuchar este artículo
Audio completo disponible.

Por Yeison Derulo

Camagüey.- En Camagüey descubrieron la fórmula secreta para rescatar la ganadería: capacitar usufructuarios, criar sementales, domar bueyes y esperar que las vacas hagan el resto. La noticia llega con ese optimismo revolucionario que aparece cada cierto tiempo, justo cuando la producción de carne y leche anda buscando una salida de emergencia.

Según las autoridades, un grupo de acciones ya está en marcha para recuperar un sector que lleva tantos años en crisis que las vacas deben estar preguntándose si algún día les tocará ver una recuperación de verdad.

La delegada de Agricultura, Marilyn Jiménez Valero, explicó que los nuevos usufructuarios reciben capacitación en coordinación con la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz. Magnífico. Ahora solo falta conseguir animales, comida, medicamentos veterinarios, combustible, transporte y unas cuantas cosas más. El papel aguanta cualquier plan ganadero. La vaca, en cambio, necesita pasto. Y ahí suele comenzar la verdadera tragedia de la agricultura cubana.

También trabajan en los centros de cría de sementales para garantizar la monta directa, debido al déficit de nitrógeno que impide realizar la inseminación artificial. Una potencia agropecuaria del siglo XXI resolviendo la reproducción del ganado mediante la vieja escuela. Mientras otros países hablan de genética avanzada, productividad y tecnología aplicada al campo, en Cuba hay que poner a los sementales a trabajar directamente, toda una revolución dentro de la revolución ganadera.

Y si eso fuera poco, también están domando bueyes para realizar tareas mediante tracción animal. Qué maravilla. Después de décadas hablando de desarrollo, modernización y soberanía alimentaria, el futuro del campo cubano parece tener cuatro patas, dos cuernos y una yunta.

También aparece el silvopastoreo, encargado de garantizar agua, sombra y comida para los animales. Solo falta que alguien anuncie que las vacas recibirán capacitación política antes de entrar al potrero.

La joya final es la recuperación de la Unidad Genética Los Pinos, perteneciente a la Empresa Pecuaria Triángulo Tres. Habrá que esperar los resultados de esta nueva epopeya agrícola. Ojalá las vacas sobrevivan a tanta planificación, reuniones, capacitación y promesas de recuperación.

El problema de la ganadería cubana no se arregla con titulares grandilocuentes ni con discursos sobre el futuro. Se arregla produciendo. Y después de tantos años de planes maravillosos, quizá haya llegado la hora de que alguien le explique a la dictadura que una vaca no come consignas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *