La Reconquista: ocho siglos de negocio redondo

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Por Rafa Junco ()

Madrid.- Si crees que la Reconquista fue una guerra santa de ochocientos años entre cristianos buenos y musulmanes malos, tienes un problema: te has tragado el cuento. La palabra «Reconquista» ni siquiera existía entonces. Es un invento del siglo XIX, cuando los historiadores románticos necesitaban una épica para vender una España que acababan de inventar.

En la Edad Media, no había España; había reinos que se odiaban más entre ellos que a los musulmanes del sur. Y los musulmanes, mientras tanto, se odiaban entre ellos con la misma intensidad.

El sistema era perfecto: los reyes cristianos atacaban, conquistaban una ciudad, y en lugar de arrasarla, la dejaban funcionar. ¿Por qué? Porque cobraban parias, impuestos a los reinos musulmanes. Y los musulmanes pagaban porque estaban demasiado ocupados peleándose entre sí para defenderse. El negocio era tan bueno que a nadie le interesaba terminarlo. Cuando un rey cristiano se quedaba sin enemigos musulmanes, se inventaba uno: el rey cristiano de al lado. La historia está llena de cristianos aliados con musulmanes para atacar a otros cristianos, y viceversa. No era una guerra de religión. Era un culebrón de intereses con disfraz de cruzada.

El Cid y Granada, como ejemplos

El Cid Campeador es el mejor ejemplo. Nuestro héroe luchó para Alfonso VI, fue desterrado por él, sirvió a un rey musulmán, conquistó Valencia por su cuenta y gobernó como señor independiente. El Cid no era un cruzado, era un mercenario de lujo que vendía su espada al mejor postor. Cuando murió, su mujer no pudo mantener Valencia y los musulmanes la recuperaron. Los cristianos del norte no movieron un dedo. ¿Por qué? Porque no les convenía. Tener un enemigo al sur era un negocio demasiado bueno.

La Reconquista no se ganó con batallas épicas, sino con bodas, herencias y accidentes dinásticos. Fernando III conquistó Córdoba y Sevilla porque los musulmanes estaban en guerra civil y porque tenía un ejército bien pagado con el oro de las parias. Pero lo importante es que su madre era de Castilla y su padre de León, y él heredó todo. Cuando Fernando murió, su hijo Alfonso X el Sabio se pasó años en Alemania intentando ser emperador del Sacro Imperio. La Reconquista no era su prioridad; su prioridad era ser el rey más importante de Europa.

Granada resistió 250 años después de que cayera Córdoba. ¿Cómo? Porque los reyes cristianos la necesitaban. Granada pagaba tributo, y no poco. Era una gallina de los huevos de oro en la Alhambra. Cuando los Reyes Católicos decidieron acabar con ella, no fue por fe, sino porque ya habían unificado Castilla y Aragón, expulsado a los judíos y necesitaban un triunfo propagandístico. La conquista de Granada fue más un desfile militar que una guerra. La Reconquista no fue una cruzada, fue un reality show medieval en el que todos ganaban mientras nadie quisiera que el programa terminara. Y cuando terminó, el premio era gobernar una España vacía y en bancarrota.

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