
El miedo de los totalitarismos no es a las armas, sino a las ideas
Por Luis Alberto Ramírez ()
Miami.- Los regímenes totalitarios de izquierda no combaten a sus enemigos cuando tienen armas, sino cuando tienen ideas. No se enfrentan a un enemigo armado, sino a uno desarmado. Porque más miedo le tienen a la verdad que a la mentira, ya que ellos son dueños del relato que construyen.
El régimen de Cuba se deshace de todo aquel que piensa diferente, que exige, que cuestiona. Sólo así mantiene viva la hegemonía de sus mentiras. Es una copia del modelo estalinista soviético. Cuando Stalin desterró a León Trotsky, no le bastó con expulsarlo de la Unión Soviética; también ordenó su asesinato, no porque representara un peligro militar, sino porque representaba un peligro intelectual.
A los disidentes cubanos los destierran, los amenazan y los obligan a callar, dejando a sus familiares como rehenes bajo presión y amenazas.
A los opositores cubanos los encarcelan no sólo por lo que piensan o por lo que dicen, sino también para mantenerlos como fichas de negociación hacia el futuro. Por eso, a Luis Manuel Otero Alcántara no lo expulsan por humanidad ni porque haya cumplido su condena, sino porque el embajador de Estados Unidos ante la ONU mostró su rostro al mundo.
No lo liberan, lo expulsan; lo destierran bajo la condición de que calle. Y, de no hacerlo, los familiares que permanecen en Cuba quedan expuestos a las consecuencias de esa presión.
Luis Manuel Otero Alcántara seguirá hablando, denunciando y hasta gritando, pero esas denuncias desde cualquier otro lugar del mundo no tendrán el mismo impacto que si las pudiera hacer dentro de Cuba. Porque todo aquel que sale de Cuba pierde parte de la fuerza que tenía dentro de la isla, ya sea artista, intelectual u opositor.
Porque para muchos cubanos, toda vela que sale de Cuba se apaga; o, en el mejor de los casos, alumbra poco. La llama de la libertad de Cuba tiene su combustible en la isla, no en el extranjero.






