
El bebé que se negó a desaparecer
Un rostro de bebé romano, conservado por 2000 años, emerge de una tumba. Un hallazgo arqueológico que desafía el tiempo y nos conecta con un pasado anónimo.

Un rostro de bebé romano, conservado por 2000 años, emerge de una tumba. Un hallazgo arqueológico que desafía el tiempo y nos conecta con un pasado anónimo.