
El Sevilla tiene nuevo dueño: Sergio Ramos, de héroe en la cancha a patrón en el despacho
Por Yoyo Malagón ()
Madrid.- El Sevilla tiene nuevo dueño. Y no es un jeque, ni un fondo de inversión de esos que no saben ni dónde está el Sánchez Pizjuán. Es Sergio Ramos, el de Camas, el que levantó la Novena, el que metió cabezazos en el minuto 93, el que ahora se sienta al otro lado de la mesa.
Tras una reunión de apenas dos horas en un hotel de la capital hispalense, el exfutbolista y su hermano René salieron sonriendo, con el pulgar hacia arriba y sin hacer declaraciones. Eso, en el lenguaje de los negocios, significa una sola cosa: atado y bien atado.
La operación no ha sido un flechazo. Lleva cocinándose desde mediados de enero, cuando se firmó aquella carta de intenciones tan importante que marca el inicio de las negociaciones en serio. Luego vino la Due Diligence, que es una palabra elegante para decir que los compradores metieron la cabeza en los libros de contabilidad del Sevilla hasta encontrarle las costuras. Y ahí, otros grupos inversores echaron marcha atrás. Pero el de Sergio no. Él, que nunca le ha tenido miedo ni a los delanteros del Real Madrid, menos le iba a tener a los números rojos.
El equipo de Ramos
El que ha puesto la lupa a las cuentas ha sido KPMG, una de las consultoras más grandes del mundo. Y al frente de la operación, Martín Ink, CEO de Five Eleven Capital, el brazo inversor que pone la plata. Pero que nadie se lleve a engaño: Sergio no es un comparsa. Se incorpora no solo como propietario, sino que será pieza clave en las decisiones deportivas y estratégicas. Es decir, que si el Sevilla necesita un central, no llamará a un ejecutivo de Londres. Llamará a su propia experiencia, que para algo tiene más Champions que casi nadie.
El director deportivo de todo el tinglado será Marc Boixasa, un tipo que viene del City Football Group y que sabe lo que es montar equipos ganadores. El director de Operaciones, Jesús Zamorano, ex de LaLiga. Gente seria, de traje y corbata, pero también de fútbol. Porque este no es un proyecto de inversión para especular con el Betis, no. Es un proyecto de gente que sabe lo que significa el escudo. Y eso, en un club que ha estado más tiempo en los juzgados que en los entrenamientos, es un respiro.
Ahora solo falta el papeleo, la notaría y los sellos. Pero lo gordo está hecho. Y el acuerdo se cierra un día antes de que el Sevilla juegue otra final por la permanencia en Villarreal. Casualidad o no, el mensaje es claro: el club que se hunde es el que se vende. El nuevo Sevilla empieza hoy. Y tiene en la punta del iceberg a un tipo que sabe lo que es ganar, perder, remontar y callar bocas. Que se preparen los rivales. Y que se preparen los gestores de toda la vida, porque en Nervión ha llegado un nuevo sheriff. Y este no necesita pistola. Lleva décadas jugando a esto. Ahora, desde el otro lado del mostrador. Olé.






