Roy Halladay, la historia más triste de la Era Moderna de MLB

Comparte esta noticia

Por Fernando Ballesteros

Ciudad de México.- Detrás de “Doc” Halladay, el pitcher más intimidante de los 2000, había un pitcher que peleaba con sus demonios todos los días….

Y sí, su muerte en 2017 está llena de dudas.

Esta es la narrativa de la ex estrella de los Blue Jays y Phillies, uno de los pocos en lanzar un Juego Perfecto y un Sin Hit Ni Carrera.

El estrés lo estaba matando desde joven

Roy Halladay sufría de trastorno de ansiedad, depresión crónica y TDAH desde adolescente. En 2000, Toronto lo mandó a las ligas menores porque tenía 10.64 de ERA. Estaba teniendo ataques de pánico en la loma.

Su psicólogo deportivo, Harvey Dorfman, dijo: “Roy no le temía a los bateadores. Le temía a fallar. A decepcionar a su papá.”

Su padre era piloto y exigente al extremo, de tal forma que de niño le impuso un entrenamiento tipo militar y en el sótano de su casa. Roy creció con la idea de que “segundo lugar es el primer perdedor”.

Lo que nunca se supo

Detrás de ese feroz lanzador que usted miraba en los estadios o en la TV –en su prime con Toronto y Filadelfia–, Halladay tomaba medicamentos para la ansiedad antes de cada apertura y para el año 2013 le pusieron dos tornillos en la espalda, cuando el dolor ya era insoportable. Mezclaba analgésicos, ansiolíticos y pastillas para dormir.

Sus compañeros en Filadelfia decían que después de los juegos se encerraba 2 horas solo. No celebraba. Solo revisaba cada pitcheo que tiró mal.

El retiro lo quebró

Se retiró en 2013 a los 36 años, por lesiones. Sin beisbol, sin rutina, sin la loma que era su terapia, cayó en picada.

Halladay comenzó a volar aviones acrobáticos. Su esposa Brandy declaró que se lo prohibió varias veces: “Le dije que tenía dos hijos. Me prometió que iba a parar”. Pero no paró.

El día de su muerte: 7 de noviembre de 2017

Los hechos que levantan sospechas de un presunto suicidio

Drogas en el cuerpo: La autopsia reveló morfina, anfetaminas, zolpidem para dormir, fluoxetina para depresión y baclofeno relajante muscular. Niveles tóxicos. Un cóctel letal.

Maniobras suicidas: Testigos dijeron que estaba haciendo piruetas a 10 metros del agua en su avioneta ICON A5. El reporte de NTSB dice que hizo ascensos empinados y picadas contra el Golfo de México. La última: subió a 100 pies y se fue de nariz al agua a 200 km/h.

Mensajes raros: Días antes le escribió a su ex entrenador: _“Estoy luchando. Algunos días no quiero estar aquí”_. Su esposa dijo que estaba “deprimido y distante” las últimas semanas.

Compró el avión 1 mes antes: El ICON A5 es famoso por accidentes. Es un avión “juguete” para acrobacias a baja altura. Su familia dice que Roy estaba obsesionado con “sentir adrenalina” porque extrañaba pitchear.

La versión oficial: accidente por drogas e imprudencia

NTSB dictaminó que fue accidente. Drogas + maniobras riesgosas + desorientación espacial.

No lo calificaron como suicidio porque no dejó nota y no hay prueba de intención.

¿Por qué tanta gente en EU cree que fue suicidio?

El patrón encaja: Depresión, dolor crónico, adicción a pastillas, conducta autodestructiva. bandera roja gigante. Muchos pilotos que se suicidan usan ese tipo de aviones.

Lo dijo él mismo en 2017: En una charla en una escuela 6 meses antes dijo: _“Por años fui adicto a las pastillas. Me escondía del dolor. Si no fuera por mi familia, no estaría aquí”.

Su papá murió 3 meses antes: Roy Halladay Sr. falleció en agosto de 2017. Sus amigos dijeron que “nunca lo vieron tan perdido” después de eso.

La otra cara: ¿Por qué pudo NO ser suicidio?

Su esposa Brandy y sus hijos lo niegan rotundamente. Dicen que Roy amaba volar. Que era imprudente, sí, pero que adoraba a sus hijos y tenía planes para el día siguiente: llevarlos a pescar.

Dato que duele: Halladay entró al Salón de la Fama de Cooperstown en 2019. Su placa no tiene logo de equipo. Brandy dijo: “Roy se sentía de Toronto y de Filadelfia. Pero sobre todo, se sentía perdido sin beisbol.”

La frase que lo resume, de su esposa

“Ustedes vieron a Doc. El tipo perfecto, el competidor feroz. Pero yo vivía con Roy. El hombre que lloraba en el closet porque le dolía la espalda y tenía miedo de no ser suficiente. Nunca dejó que lo vieran asustado. Hasta el último día de su vida.”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más consultado hoy