
El régimen habría intentado contactar a Trump por la vía del Cangrejo
Por Yeison Derulo
La Habana.-Hay movimientos que no se anuncian en la prensa oficial, ni se discuten en la Mesa Redonda, ni mucho menos se gritan en la Plaza. Se hacen en silencio, casi a escondidas, como quien sabe que lo que está haciendo contradice todo el discurso que vende puertas afuera.
Según fuentes citadas por Martí Noticias, Raúl Guillermo Castro, el Cangrejo, habría intentado abrir un canal directo con Donald Trump al margen de la vía diplomática formal. Dicho en buen cubano: tocar la puerta por detrás mientras se le grita al vecino por delante.
El mecanismo, siempre según ese reporte, fue igual de llamativo que el propio intento. La carta habría sido enviada a través de un emisario de confianza, el empresario Roberto Carlos Chamizo González, quien llegó a Estados Unidos este fin de semana y terminó devuelto a Cuba tras intentar hacer gestiones sin acreditación oficial. No era un diplomático, no era un funcionario visible. Era, más bien, una ficha movida en la sombra. Y eso, en política, rara vez es casualidad.
El documento, además, llevaba sello oficial cubano y un formato similar al de una nota diplomática. Es decir, no estamos hablando de un papel improvisado ni de una ocurrencia de última hora. Había forma, había estructura y, aparentemente, había intención. Lo que no hubo fue transparencia, porque mientras el régimen sostiene su narrativa de “plaza sitiada”, aparece esta versión que sugiere exactamente lo contrario: un intento de acercamiento discreto, casi urgente.
Si esta información se confirma, el mensaje es tan claro como incómodo. Cuando una dictadura recurre a canales informales para comunicarse con su principal adversario político, algo no está funcionando puertas adentro. Aquí no hay épica revolucionaria ni consignas que valgan. Aquí lo que hay es nerviosismo, improvisación y la necesidad de resolver por cualquier vía, aunque eso implique contradecir décadas de discurso oficial.
Ahora bien, conviene poner el freno. La información proviene de fuentes del gobierno estadounidense citadas por Martí Noticias, y hasta el momento no existe confirmación pública independiente ni desde Washington ni desde La Habana.
Incluso en ese terreno de la cautela, el dato deja una sensación difícil de ignorar: cuando se empieza a negociar en la sombra, es porque algo, arriba, se está calentando más de la cuenta.
Una última cosita antes de terminar: ¿qué pinta Limonardo en todo esto? Es un cero a la izquierda. Todo el mundo lo sabe menos él.





