
Ninoska Pérez o el suicidio del periodismo conservador en Miami
Por Carlos Carballido ()
Dallas.- No solo el anticastrismo conservador muere en Miami, también el periodismo y de una manera indecorosa.
Lo vimos ayer en La Poderosa de Miami durante la entrevista realizada por #ninoskaperezcastellon al ya polémico y disruptivo personaje Luis Manuel Otero Alcántara.
Ni una pregunta incómoda, ningún cuestionamiento capaz de quitarle a ese nuevo payaso mediático la careta que lo protege tras un guion ambiguo, irracional e incluso irrespetuoso con un exilio que forjó todo lo que estos mequetrefes disfrutan en la ciudad del Sol con el favor mediático.
Ninoska era —repito, era— de lo poco que queda de la época dorada del periodismo anticastrista miamense, cuando un personaje X lo pensaba dos veces antes de sentarse delante de figuras de la radio o la TV debido a lo implacables que eran con el doble discurso.
Pero Ninoska ha terminado en el denigrante papel de subsistir en un medio intoxicado de wokismo, precisamente lavándole el rostro a personajes del establishment político y la nueva disidencia cubana.
Lo hizo con Orlando Gutierrez Boronat defendiéndole de la coyuntura que tenía con USAID y también con Rosa María Payá, José Daniel Ferrer y otras figuras no menos importantes que venían a Miami con un discurso ambiguo y complaciente con el diálogo o la convivencia con la Tiranía.
También lo hace de una manera casi sumisa con los tres congresistas cubanoamericanos de Miami que son traidores consumados al republicanismo americano, votando más de la mitad de las veces a favor del partido contrario.
No recuerdo a Ninoska haberles hecho ni una sola pregunta incómoda de las tantas que tienen sus oyentes o sus compatriotas.
Lamentablemente, una de las grandes desgracias del ya mal llamado exilio es la tolerancia hacia estos comunicadores que van modificando el relato mediático y que se amparan en un historial anticastrista oxidado y ambivalente.
Y no seamos ingenuos. Los periodistas libres solo existen cuando nadie te paga un salario o cuando vives de otra cosa que quizás no te guste hacer para que nadie te condicione.
Evidentemente habría que preguntarle a Ninoska quién paga para que ella no se atreva ni siquiera a hacer una pregunta incómoda o esclarecedora a sus invitados.
La cobardía intelectual del periodista comienza cuando evita un simple cuestionamiento -tan solo uno- que permita poner las cosas en su lugar y dejar de lavar el rostro a quien llega en tono de burla a la inteligencia de los cubanos exiliados.
Porque NO. La Prisión Política de Cuba no es una galería de arte ni un Gimnasio ni una Casa de Visita del PCC. La Prisión Política es un infierno de donde sus sobrevivientes reales salen literalmente DESCOJONADOS.
Y eso parece que ya no le importa a Ninoska ni a la memoria de su esposo, como tampoco importa a ningún periodista cubano que hoy tienen alguna que otra visualización mediática.






