
Assel y Landy, los hermanos Martín Perdomo y el dolor que Cuba no olvida
Por Pablo Alfonso (Especial para El Vigía de Cuba)
Santiago de Chile.- Este 17 de julio se cumplen dos años y cinco meses desde que el grupo terrorista Al-Shabaab aseguró que los médicos cubanos Assel Herrera Correa y Landy Rodríguez Hernández habían muerto durante un bombardeo ocurrido el 15 de febrero de 2024 en Somalia. Dos años y cinco meses de incertidumbre, de preguntas sin respuestas y de un silencio que sigue pesando demasiado.
Aquel 17 de febrero, el Gobierno cubano informó que había recibido reportes de fuentes no oficiales sobre la muerte de ambos galenos, aunque aclaró que no podía confirmarla. Días después viajó a África una delegación encabezada por Esteban Lazo, acompañado por funcionarios y periodistas del régimen.
Desde entonces, el país apenas ha recibido información. No hubo un informe concluyente. No hubo una investigación pública. No hubo un artículo que explicara qué ocurrió realmente. Solo el paso del tiempo, que nunca sustituye a la verdad.
Sombras por todas partes
Desde el secuestro de Assel y Landy el 12 de abril de 2019 hasta hoy, la historia ha quedado envuelta en demasiadas sombras. Fueron enviados a una de las zonas más peligrosas del planeta bajo la llamada cooperación médica cubana (https://elvigiadecuba.com/el-silencio-de-los-inocentes-assel-y-landy-el-abandono-que-la-habana-no-quiere-reconocer/). El Gobierno insiste en presentarla como un acto de solidaridad, pero todos sabemos que se trata de un negocio del Estado, una nueva forma de esclavitud moderna. Sin duda, hay una realidad imposible de ignorar: aquellos dos médicos no estaban allí como turistas. Cumplían una misión oficial. Y cuando sus vidas dependieron de decisiones políticas, el desenlace fue trágico.
También llama la atención el escaso pronunciamiento público de sus familiares. La voz más visible ha sido la de Martha Hernández, madre de Landy, quien desde el secuestro manifestó su angustia y, tras conocerse la noticia de la presunta muerte de su hijo, habló del dolor, expresó que había puesto la vida de su hijo «en las manos de Dios» y que la familia vivía una profunda incertidumbre mientras esperaba una confirmación oficial. A ella solo puede ofrecérsele respeto. Ninguna madre merece sobrevivir a un hijo.
La infame prisión de los hermanos Martín Perdomo
Pero este 17 de julio también marca otro aniversario doloroso. Se cumplen cinco años desde que los hermanos Nadir y Jorge Martín Perdomo, de San José de las Lajas, fueron citados a una estación de policía y quedaron atrapados en el engranaje represivo del régimen cubano por su participación en las protestas del 11 de julio de 2021.
Desde entonces han conocido la prisión, el aislamiento, el deterioro de su salud y las humillaciones que sufren tantos presos políticos en Cuba. Sin embargo, hay una diferencia imposible de pasar por alto.
La familia Perdomo nunca aceptó el silencio. Greisy, esposa de Nadir, encontró fuerzas para denunciar una y otra vez la injusticia. Salet, su hija, levantó la voz por su padre. Raúl Perdomo defendió con serenidad y firmeza a sus sobrinos. Betty Guerra Perdomo convirtió las redes sociales en una trinchera de denuncia. El padre de los muchachos tampoco calló. Incluso la abuela, antes de partir con el Señor sin poder abrazar nuevamente a sus nietos, hizo suyo ese mismo clamor.
Marta Perdomo, la madre valerosa
Y en el centro de esa familia hay otra Marta. Marta Perdomo (https://elvigiadecuba.com/no-tengo-palabras-para-describir-todo-lo-que-he-pasado-en-estos-tres-anos-marta-perdomo/). Una madre que decidió que el miedo no tendría la última palabra. Que abrió sus alas para proteger a sus hijos, aun sabiendo el precio que podía pagar por hacerlo. Una mujer que jamás dejó de denunciar, de tocar puertas, de pedir justicia y de recordar al mundo que sus hijos no son delincuentes, sino presos por sus ideas.
Ella me ha confesado en más de una ocasión que vive orgullosa de sus hijos. Siempre le respondo lo mismo: no eres la única. Miles de cubanos también se sienten orgullosos de Nadir y de Jorge. Pero estoy convencido de que ese orgullo es más que recíproco. Ellos también se sienten inmensamente orgullosos de la madre que les tocó.
Porque si el amor de una madre suele ser incondicional, el coraje de una madre que enfrenta una dictadura adquiere una dimensión extraordinaria. Marta Perdomo, el orgullo que sientes por tus hijos es inmenso. Pero, créeme, es todavía más grande el orgullo que sienten ellos por ti. Y también el que sentimos tantos cubanos que vemos en tu entereza un ejemplo de dignidad. Que Dios te bendiga y te conceda el abrazo que más anhelas: el de tus hijos en libertad.






