
La mafia cubana en México: una red de tráfico humano, robos y presuntos vínculos con la familia Castro
Por Robert Prat ()
Miami.- Una red criminal integrada por cubanos radicados en México, conocida como la Mafia Cubana de Quintana Roo, operó durante más de una década traficando con miles de migrantes, robando embarcaciones en Florida y cometiendo asesinatos, según una investigación del The New York Times publicada este martes.
El grupo, que las autoridades federales persiguieron durante años bajo la denominación Operación Sísifo, habría contado con la presunta colaboración desde dentro de Cuba de Raúl G. Rodríguez Castro, nieto del expresidente cubano Raúl Castro y más conocido como El Cangrejo, aunque este no ha sido acusado formalmente, informó el diario estadounidense.
La investigación del Times, firmada por David C. Adams y Frances Robles, señala que la organización criminal se dedicaba al robo de embarcaciones de lujo en el suroeste de Florida, desde Sarasota hasta Naples y Marco Island, para utilizarlas en el contrabando de migrantes cubanos hacia México y, finalmente, a Estados Unidos.

Según documentos judiciales citados por el periódico, el grupo fue acusado formalmente en 2020 por el Departamento de Justicia de Estados Unidos por conspiración bajo la ley RICO, y entre los migrantes que introdujeron de contrabando se encontraban figuras del béisbol profesional como el campocorto Adeiny Hechavarría y el bateador Yasiel Puig, de los Dodgers de Los Ángeles.
Auténticos piratas del Caribe
Los fiscales federales documentaron que al menos 25 personas murieron durante los viajes en embarcaciones precarias, y que los migrantes que no podían pagar la tarifa de 10.000 dólares eran retenidos en México, torturados con pistolas Taser y sus familias eran extorsionadas. Algunas mujeres fueron obligadas a trabajar en clubes de striptease, según consta en los registros judiciales a los que tuvo acceso el Times. «Aplicábamos castigos físicos. A veces los golpeábamos con una tabla de madera o con una pistola Taser», declaró en 2023 Reynaldo Crespo Márquez, uno de los traficantes, tras declararse culpable ante un tribunal federal en Miami.
La investigación también reveló que la organización se dedicaba al robo de más de 600 motores fuera de borda y embarcaciones en el área de Tampa, que luego enviaban a los traficantes en Quintana Roo. «Estos tipos eran los auténticos piratas del Caribe», dijo al Times David Bolton, un investigador privado que alertó a las autoridades. Bolton describió a los miembros del grupo como «asesinos despiadados». En 2009, varios de ellos conspiraron para secuestrar y asesinar a un hombre en una disputa con el cártel mexicano Los Zetas; su cuerpo fue desmembrado y arrojado al mar, según los documentos judiciales.
El Times destaca que al menos seis coacusados se declararon culpables, entre ellos José Miguel González Vidal, de 38 años, quien según los registros judiciales declaró que le había regalado un barco a Raúl G. Rodríguez Castro, nieto del expresidente cubano. González Vidal, con doble nacionalidad cubana y española, fue condenado a 25 años de prisión. Su caso fue recientemente archivado por un juez federal, un movimiento que suele indicar cooperación con la fiscalía, aunque su abogado declinó hacer comentarios al periódico.

El clan Castro otra vez en medio de dudas
El gobierno cubano calificó de «calumnias» las acusaciones contra Rodríguez Castro, quien no respondió a las solicitudes de comentarios del Times. El acusado Javier Hernández, de Miami Beach, fue declarado culpable por su participación en la conspiración y sentenciado a ocho años de prisión. En abril de 2026, las autoridades mexicanas anunciaron la detención de Remigio Valdez-Lao, de 59 años, una figura clave en la financiación del grupo, quien se espera que sea extraditado a Estados Unidos. El Times no pudo determinar si Valdez-Lao cuenta con representación legal.
La investigación del Times (https://www.nytimes.com/2026/08/11/world/americas/cuban-mafia-quintana-roo.html) revela que el nombre de Valdez-Lao ya había aparecido en 2010, cuando fue arrestado en Sarasota en una operación encubierta que investigaba el robo de dispositivos GPS, aunque las autoridades federales tardarían una década en vincular esos casos con la trama de tráfico humano. Según el Departamento de Justicia, la organización también se lucraba con el narcotráfico y estafas que incluían el contrabando de vehículos y la compra de artículos con tarjetas de crédito robadas para venderlos en tiendas gubernamentales cubanas.
El caso, que ha quedado registrado como uno de los más complejos de tráfico humano en el Caribe, pone de relieve la vulnerabilidad de los migrantes cubanos y la red de complicidades que se extiende desde Florida hasta México y Cuba. Mientras las autoridades estadounidenses continúan desmantelando la organización, la pregunta sobre el papel del entorno de la familia Castro en estas actividades sigue sin respuesta clara, a pesar de las negativas oficiales del gobierno cubano, concluye el reportaje del The New York Times.






