
Atlético de Madrid quiere evitar a toda costa que Julián Álvarez fiche por el Barcelona
Redacción Deportiva
Madrid.- La salida de Julián Álvarez del Atlético de Madrid se ha convertido en una guerra abierta entre los principales clubes de Europa, pero hay un destino que en el Metropolitano consideran el peor escenario posible: el Barcelona.
El delantero argentino, que ya comunicó al club su deseo de marcharse el pasado 25 de mayo, ha manifestado su intención de cumplir un «sueño» que apunta directamente hacia la ciudad condal, un movimiento que la directiva rojiblanca intenta bloquear por todos los medios.
Las razones del rechazo frontal del Atlético a negociar con el Barcelona se articulan en tres ejes. El primero es el económico, y paradójicamente coloca a los azulgrana como el pretendiente con menor músculo financiero entre los cuatro grandes que siguen al delantero de la albiceleste.
Mientras que Arsenal y PSG podrían superar con creces los 150 millones de euros que el club rojiblanco ha fijado como precio de salida, e incluso incluir jugadores de primer nivel en la operación, las opciones que llegan desde el Camp Nou —con Casadó y Balde como nombres más recurrentes— no alcanzan el mismo nivel de seducción para los colchoneros.
Lo deportivo pesa, y lo social también
El segundo motivo es estrictamente deportivo. Potenciar con su gran estrella a un rival directo con el que se disputará los cuatro títulos de la próxima temporada supondría complicar aún más las aspiraciones del conjunto de Simeone. Vender a Julián al actual campeón de LaLiga sería un paso atrás que no se daría si la Araña acabara en un destino con el que solo hubiera opciones de medirse en la Liga de Campeones, un escenario considerablemente menos dañino para los intereses rojiblancos.
El tercer factor es el social. La afición del Atlético no entendería un traspaso al Barcelona, un club que se ha ganado el odio de la grada del Metropolitano tras los tensos enfrentamientos directos de la última temporada y por el manejo que los catalanes han hecho del culebrón Julián. La masa social colchonera ha situado al Barça en el mismo nivel de animadversión que el Real Madrid, y cualquier movimiento en esa dirección desataría una tormenta en las gradas.
Con este panorama, la voluntad del Atlético pasa por explorar las vías que ofrecen Arsenal y PSG, dos colosos con potencial económico para afrontar la operación y con capacidad para incluir jugadores de primer nivel en el intercambio. En el caso inglés, por ejemplo, el nombre de Gyokeres aparece como una posible moneda de cambio. Los goles que Julián pudiera marcar en la Premier o en la Ligue 1 serían considerablemente menos dolorosos que los que podría firmar vistiendo la camiseta de un Barcelona que, a día de hoy, es un destino que no se quiere en el Atlético, ni en pintura.






