
El castrismo manda al Cangrejo a hablar por Cuba
Por Anette Espinosa ()
La Habana.- Era cuestión de tiempo. Cuando el régimen castrista se siente acorralado, saca su mejor carta: la sangre. No la de los cubanos que mueren de hambre, no la de los presos políticos torturados en calabozos del MININT, sino la de su propia sangre azul revolucionaria. Raúl Guillermo Rodríguez Castro, alias El Cangrejo, ha sido ungido como el nuevo interlocutor de Cuba ante el mundo.
El nieto consentido de Raúl Castro, coronel del MININT y jefe de la seguridad personal de su abuelo, ha concedido una entrevista a The National donde se atreve a decir que Cuba siempre ha querido una relación cordial con Estados Unidos. Y yo me pregunto: ¿este hombre, que nació con el apellido Castro tatuado en el alma, que creció en la burbuja más privilegiada de la isla, que controla el acceso a su abuelo y que vive como un rey mientras el pueblo se muere, habla por los cubanos?
Porque ese es el problema de fondo, y no me voy a andar con rodeos. ¿Quién es Raúl Guillermo Rodríguez Castro para decir que «Cuba» quiere una relación civilizada? (https://www.thenationalnews.com/news/us/2026/06/19/we-are-not-a-threat-raul-castros-grandson-raulito-makes-cubas-case-to-us-and-world/) Este señor no es un diplomático, no fue elegido por nadie, no representa a ningún cubano de a pie. Es un coronel que debe su cargo a su abuelo, que se crió en una burbuja de poder, privilegio y uniformes verdes, y que nunca ha conocido la escasez que el resto de los cubanos sufre a diario.
Su única ocupación conocida es ser guardaespaldas de Raúl Castro y, según su propio primo, creció tan aislado de la realidad cubana que su entorno estaba formado por jóvenes militares adoctrinados en las Fuerzas Armadas. Este es el hombre que el castrismo ha puesto a hablar por Cuba. Y lo peor es que ellos, los dueños del poder, creen que el mundo se va a tragar ese cuento.
¿Quién cojones es El Cangrejo?
Resulta que El Cangrejo, con su retórica de «relación normal y natural», se olvida de mencionar pequeños detalles. Detalles como que, mientras él disfruta de bodas de lujo, conciertos privados y excursiones en yate, el pueblo cubano sobrevive con apagones de 20 horas, una inflación que devora los salarios y una crisis humanitaria que el propio Parlamento Europeo ha calificado de consecuencia directa del régimen.
Se olvida de mencionar que el conglomerado militar GAESA, que controla un alto por ciento de la economía cubana y del cual su padre fue máximo responsable, ha sido el principal instrumento de acumulación de riqueza de la élite castrista. Se olvida también del accidente que protagonizó en 2022, donde arrolló a una joven de 19 años en Mayarí, dejándola con secuelas de por vida, y que el caso nunca fue cubierto por los medios oficiales. ¿Qué tiene que decir El Cangrejo sobre eso? ¿Cuándo va a hablar por esa cubana?
Y mientras El Cangrejo da entrevistas y juega a ser diplomático, el régimen utiliza su figura como una cortina de humo. Porque este nieto de Raúl Castro no es más que un mensajero, un intermediario que transmite las órdenes de su abuelo, tal como ha señalado el analista Rolando Cartaya: «Él no es más que un interlocutor para escuchar y transmitir las órdenes de su abuelo».
Mientras El Cangrejo cena en La Habana con candidatos republicanos y habla de «abrir Cuba a los negocios», los mismos que lo han puesto ahí siguen teniendo el control absoluto. Los mismos que han encarcelado a 1.281 presos políticos, que han torturado a menores de edad y que han convertido la represión en el único mecanismo de supervivencia del régimen. Y el mundo, ingenuo, aplaude que el nieto del dictador esté dispuesto a «llevar Cuba al siglo XXI». Como si el siglo XXI se pudiera construir con las mismas manos que han destrozado el país durante seis décadas.
El Cangrejo habla por los Castro, no por Cuba
Habla por Cuba, dice El Cangrejo. Y yo me pregunto: ¿qué Cuba? ¿La Cuba de los que viven en casas refrigeradas mientras el resto se muere de calor? ¿La Cuba de los generales que controlan la economía mientras el pueblo no tiene ni para un cartón de huevos, que cuesta 3.000 pesos, cuando una pensión de 5.000 apenas alcanza para dos días?
Este hombre no habla por Cuba. Habla por el castrismo. Habla por los que quieren seguir en el poder. Habla por los que han saqueado la isla y ahora, acorralados por Trump, intentan salvar los muebles. No son reformadores, no son capitalistas, no son demócratas. Son los mismos de siempre, con un nuevo rostro y un nuevo discurso.
Pero el pueblo cubano, que ha vivido en la miseria y la mentira durante 67 años, ya no se come ese cuento. Porque sabemos que El Cangrejo, con su apellido Castro y su uniforme de coronel, solo habla por una Cuba: la de los privilegiados. La Cuba de los castros. La misma que nos ha hundido en la asfixia y el genocidio. Y mientras sigan hablando ellos, los cubanos seguiremos esperando. Pero no por mucho tiempo.






