
La exclusión como condena
Por René Fidel González ()
Santiago de Cuba.- Una constatación desde 2021: después de que los diputados regresan a sus casas, la mayoría de los cubanos nos volvemos un poco más pobres.
Que los ciudadanos no tengamos derecho a la igualdad política en Cuba es, por definición, un problema de exclusión política.
La pobreza, los récords de decesos, la baja natalidad, la migración masiva, la desnutrición, la ausencia y la soledad en la niñez, la adolescencia y la vejez, los suicidios, el abandono y la infelicidad que experimentamos —preciso es entenderlo— también son frutos de decisiones políticas, de su acumulación.
No hay drama: si están de acuerdo con la exclusión política, no pueden, sencillamente, pretender representarnos. Es sentido común, pero también decencia.
La mayoría de los que me lean podrán decirm lo que piensan, pero la mayoría de ellos no tendrá, en cambio, forma alguna de dirigirse a un diputado de su provincia o municipio. Nunca la han tenido.
No olvides que los que deambulan por nuestras calles —y la mayoría que malvive cada día dentro de esas zonas de silencio de la injusticia y el horror de la indignidad en que se han convertido barrios y casas, poblados y asentamientos de toda Cuba— no pueden darse el lujo de tener un celular, de leer una opinión o de creer que no están solos. Lo están, pero es aún peor: han sido descartados.
El problema no son los diputados, el problema es la exclusión. Para nosotros, la exclusión —ser excluidos— no es una identidad política: es el problema político que debe ser resuelto en Cuba.
¿Entiendes que no es a otros a quienes excluyen, que es a todos?






