
El arte de sobrevivir en el absurdo
Por Jorge de Mello ()
La Habana.- Cuando navego por las redes sociales, algo que hago cada vez con menos frecuencia, o intercambio con la gente en las calles, sigue asombrándome el hecho de que tantos cubanos insistan en esperar algo de un sistema político que nació enfermo y que nada puede ofrecer porque falleció hace mucho tiempo.
Imagino que entre los análisis y ensayos especializados que se publican sobre la malograda Revolución cubana, algún día contemos con un libro, o varios, que recoja las memorias de estos tiempos agónicos. Un documento testimonial que presente la relación detallada de cada invento absurdo y de cada uno de los sufrimientos, dolores, corruptelas, rupturas, pérdidas, carencias, prohibiciones, mentiras, miserias humanas, miedos y sacrificios inutiles con los que nos hemos visto obligados a vivir los cubanos durante décadas. Por lo que nuestra existencia se ha convertido en una tragedia, producida por la ambición de varios hombres soberbios y voluntariosos que en realidad nunca tuvieron nada que brindarle al país mas allá de su interés desmedido por conservar para sí todo el poder.
Me parece importante que las experiencias delirantes de la vida cotidiana de varias generaciones de cubanos, hasta las más pedestres, queden registradas para que los habitantes de tiempos venideros tengan una referencia sencilla que les recuerde porqué no deberían confiar jamás en políticos que prometen un futuro paradisíaco, pero carecen de capacidad para propiciar un presente habitable y digno que evolucione razonablemente.



















