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Por Julia Jareño ()

Miami.- Mientras un fiscal cubano pide años y años de cárcel para jóvenes cuyo “delito” fue protestar, sus propios hijos pueden estudiar, trabajar y hacer su vida fuera de Cuba. Eso no es justicia. Eso es la más descarada expresión del doble rasero de un sistema que castiga al pueblo mientras los suyos viven con privilegios que al resto le están negados.

A los jóvenes del 11J les pidieron décadas. A los jóvenes de El4tico, condenas de hasta 10 años.

¿Y qué les espera a los hijos de quienes los juzgan? España. Estados Unidos. Estudios. Trabajo. Oportunidades. Futuro.

Qué conveniente resulta defender una revolución que exige sacrificios ajenos mientras tus propios hijos encuentran su futuro precisamente fuera de ella. Y aquí no estamos condenando a los hijos por las decisiones de sus padres. Estamos condenando la hipocresía de quienes utilizan la justicia como instrumento de castigo político mientras sus propias familias disfrutan de oportunidades que millones de cubanos jamás han tenido.

Porque si protestar te puede costar una década de tu vida, pero ser hijo de quien manda te permite construirla lejos de Cuba… ¿De qué igualdad están hablando?

No es justicia. No es igualdad. No es revolución. Es poder para unos, privilegios para sus familias y cárcel para quien se atreva a levantar la voz. Y eso también merece ser denunciado.

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