La historia detrás de la foto (XCVI)

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Por Yeison Derulo

La Habana.- Fidel Castro aparece fumando un puro durante su visita oficial a la Unión Soviética en 1963, apenas unos meses después de la Crisis de los Misiles. Hay un detalle que durante décadas ha despertado curiosidad: lleva dos relojes Rolex en la misma muñeca. Unos aseguran que servían para controlar distintos husos horarios en plena Guerra Fría. Nunca existió una explicación oficial del propio dictador que despejara el misterio.

Más allá de la anécdota, la fotografía retrata una contradicción difícil de ignorar. El hombre que convirtió la igualdad en bandera posaba con dos de las piezas más exclusivas de la relojería mundial. En aquella época, Rolex ya representaba lujo, prestigio y un precio al alcance de muy pocos. Resulta llamativo que el máximo defensor del comunismo disfrutara de símbolos asociados precisamente al capitalismo que tanto condenaba en sus interminables discursos.

Esa doble moral acompañó al castrismo durante décadas. La cúpula revolucionaria siempre encontró la manera de vivir rodeada de privilegios, acceso a bienes exclusivos y comodidades vedadas para el cubano de a pie. Al pueblo se le exigían sacrificios, austeridad y resistencia. En los despachos del poder la historia seguía un guion muy distinto.

Sesenta años después, esta fotografía continúa siendo un poderoso símbolo de las incoherencias del régimen. Dos Rolex en una sola muñeca no representan únicamente un detalle curioso de la historia. También recuerdan que la revolución predicó igualdad para los demás, reservándose el lujo y los privilegios para quienes ocupaban la cima del poder.

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