
Camagüey anuncia una feria de alimentos por el centenario de Fidel
Por Anette Espinosa
Camagüey.- Llegó el milagro de agosto. Bastó anunciar el centenario de Fidel Castro para que en Camagüey aparecieran carnes, lácteos, pescado, arroz, miel, refrescos y hasta una interminable lista de empresas dispuestas a vender alimentos.
Resulta que el país lleva meses diciendo que no hay recursos, que la crisis aprieta y que el pueblo debe resistir con creatividad. Sin embargo, llega el cumpleaños número cien de Fidel y las mesas, de repente, parecen multiplicarse por obra y gracia de la propaganda.
La dictadura tiene un talento extraordinario. Puede mantener a una provincia entera haciendo colas durante semanas por un pedazo de pollo y, al mismo tiempo, organizar una feria gigantesca para rendir tributo al hombre que dejó sembradas las bases del desastre nacional. Qué casualidad. El hambre se toma vacaciones justo el día del homenaje.
La invitación incluye carne de cerdo, vacuno, bufalino, productos agrícolas, bebidas y hasta opciones para pagar por EnZona o Transfermóvil. Todo muy moderno. El problema llegará el 14 de agosto, cuando desaparezcan los puestos de venta, vuelvan las vitrinas vacías y el cubano regrese a recorrer mercados sin encontrar un simple cartón de huevos. La abundancia en Cuba dura exactamente lo que dura un acto político.
Ni siquiera el nombre del lugar deja de provocar sonrisas. Toda la actividad principal ocurrirá en la Avenida de la Libertad. Hay que tener sentido del humor para bautizar así una feria organizada por un régimen que lleva más de seis décadas negándole precisamente eso a los cubanos. El simbolismo supera cualquier guion de comedia.
La mejor enseñanza de esta feria es otra. Los alimentos existen. La capacidad de movilizarlos también. El problema nunca ha sido la imposibilidad de conseguirlos. Simplemente aparecen cuando conviene montar un espectáculo político. El camagüeyano volverá a comprobar que, en la isla, el estómago del pueblo siempre ocupa el segundo lugar; el primero sigue reservado para el culto a la personalidad.






