
La transición que nunca empieza
Por Hilda Landrove
Ciudad de México.- Cuando te metes en un problema y anuncias que vas a ser parte de la solución, te toca parte de la responsabilidad. Y mientras más complicado se vuelve el problema, por tu propia participación, más responsable eres.
Estados Unidos pasó de “Cuba is next” a “presionaremos por reformas” a ‘en el 2029 vamos a haber dejado al régimen moribundo’ (“my level of confidence is that when this administration is over, at a minimum, Cuba will be on an irreversible glide path toward a different future”). Y así, dentro de seis meses, después de haber aguantando el mal que dura no cien años sino 62 mil milenios, podríamos estar conmemorando el primer aniversario del “si va a ser, tiene que ser ya”. Sin que sea.
En el 2029 lo que no va a haber es nadie vivo. Mientras, hay quien factura diciendo cosas como “la transición ya ha empezado” y se asegura un lugar cómodo y lucrativo en la post catástrofe.
No hay tal cosa; hay sobrevivir en la catástrofe y la ruina. Y ponerse rebelde a la vez con la utopía que camina hacia atrás y el horizonte que se aleja. Si hay un rumbo en la brújula desnorteada de esta tragedia, está con la gente que sale todos los días a tocar calderos y quemar cosas en la calle.
Por cierto, váyanse.






