Éramos felices con un calentador oxidado y no lo sabíamos

Comparte esta noticia

Por Iran Capote

Pinar del Río.- ¡Qué tiempos aquellos en los que en cada casa había un bicho de estos que repartieron cuando la invencible Revolución Energética!

Se oxidaban, se les derretía el cable, hacían corte, tú los empatabas, pelabas los cables quemados, empatabas otro cable amarrando con jabitas chillonas, hacías un entizado, les quitabas el “macho” y metías las dos puntas de cable pela’ o en el tomacorriente.

El tomacorriente ya estaba derretido hacía años. Metías las puntas peladas y hacía su chispa, su corte, pero calentabas tu cubito de agua. Y hasta cogías tu buen fuetazo de corriente (un lujo ya impensable…)

Todo aquello, cortes, cables quemados, chispas, tomacorrientes derretidos…

Y sin embargo el SEN nunca se caía, ni aunque todo el mundo enganchara, a la vez, los cables pelados de aquel calentador de agua que Fidel nos dio para civilizarnos y que se oxidaba al mes.

!Y eso que era en horario pico!

Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más consultado hoy