
Toletov ya debe estar sacando el casco: otra vez Rusia viene a «salvar» los trenes de Cuba
Por Reinaldo Dagoberto Chávez Iglesias
La Habana.- El viceministro primero de Transporte, Luis Roberto Rosés Hernández, aterrizó en Moscú con una nueva misión patriótica: convencer a los rusos de que vuelvan a rescatar el ferrocarril cubano. Al parecer, la estrategia nacional sigue siendo la misma de siempre: extender la mano hacia el Kremlin y esperar otro milagro ferroviario.
Rosés declaró que el 70 % del material rodante de la isla es de origen ruso. Tremendo dato. Ahora solo falta encontrar ese 70 %, porque muchos vagones llevan años convertidos en monumentos al óxido, estacionados en patios ferroviarios donde únicamente prosperan el marabú y la resignación.
En este punto uno no puede dejar de pensar en el «célebre» ingeniero ruso Toletov, ídolo ficticio de las ciberclarias. Ese hombre ya debe conocer cada traviesa de Cuba mejor que los propios ferroviarios. Lo llaman una semana para revisar una locomotora, la siguiente para inspeccionar un puente y, dentro de poco, terminará arreglando hasta los ventiladores del Ministerio del Transporte. Si le dan la ciudadanía cubana, nadie se sorprendería.
La delegación cubana participa en una cumbre internacional destinada a debatir el futuro del transporte. Suena muy elegante. La realidad de la isla resulta bastante menos sofisticada. Hay trenes que demoran tantas horas que un pasajero sale joven de La Habana y llega jubilado a Santiago.
El régimen insiste en presentar la cooperación con Rusia como la gran solución. Esa película ya pasó demasiadas veces. Llegan anuncios, se firman acuerdos, aparecen fotos, abundan los apretones de manos y después los cubanos siguen esperando el tren sentado sobre una maleta vieja, mirando el reloj sin saber si el viaje arrancará hoy o la próxima semana.
Resulta curioso escuchar que el desarrollo ferroviario constituye una prioridad nacional. Si realmente lo fuera, la red no estaría convertida en un museo de locomotoras agotadas, estaciones derruidas y horarios escritos con lápiz invisible.
Toletov, necesitamos un favor adicional. Cuando «vengas» a Cuba trae un cronómetro. Así podrás medir cuánto demora una promesa del régimen en descarrilar. Todo indica que ese récord todavía nadie ha logrado superarlo.






