Cuba ardiendo y Cubadebate mirando a Puerto Rico

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Por Anette Espinosa

La Habana.- Hay que tener un nivel de cinismo extraordinario para sentarse frente a una computadora en La Habana, abrir la portada de Cubadebate y decidir que la gran noticia del día es la falta de agua en Puerto Rico. Sí, Puerto Rico. No Santiago de Cuba. No Holguín. No Camagüey. No el barrio donde una madre lleva tres días cargando cubos desde una cisterna. Puerto Rico.

Randy Alonso y toda la maquinaria propagandística del régimen han vuelto a demostrar que el periodismo oficial no existe para informar, sino para fabricar una realidad paralela donde el desastre siempre ocurre en casa del vecino.

La nota, tomada de El País, describe las dificultades de varias comunidades puertorriqueñas afectadas por interrupciones en el servicio de agua. Un problema real, sin discusión. Lo grotesco aparece cuando ese texto se publica desde un país donde millones de personas sobreviven entre apagones interminables, acueductos colapsados, hospitales sin agua y barrios enteros convertidos en depósitos de desesperación.

No hay un mínimo de pudor

En Cuba, abrir un grifo se convirtió en una apuesta. Encender un bombillo parece un premio de lotería. La gente cocina cuando llega la electricidad, duerme empapada de calor y pasa horas buscando agua para poder bañarse. Esa es la tragedia diaria del cubano. Esa es la noticia que Cubadebate decide esconder.

Resulta insultante utilizar las desgracias ajenas para distraer la atención del desastre nacional. Es la vieja receta del castrismo: señalar el techo roto del vecino para evitar que alguien mire la casa propia, ya convertida en ruinas.

Randy Alonso no desconoce la realidad cubana. La conoce perfectamente. Sabe que hay provincias enteras viviendo al borde del colapso. Sabe que existen familias pasando semanas con un servicio de agua totalmente irregular. Sabe que los apagones han destruido la calidad de vida del país. También sabe que ningún reportero de su redacción tiene autorización para investigar esas calamidades con la misma profundidad dedicada a Puerto Rico.

Eso no es periodismo. Es propaganda

El mayor problema de Cubadebate no radica en publicar noticias internacionales. Todos los medios serios lo hacen. El problema aparece cuando la tragedia del extranjero ocupa el lugar reservado para ocultar la tragedia nacional. Ahí deja de ser información y pasa a convertirse en una operación política.

La dictadura lleva décadas utilizando ese libreto. Si falta comida en Cuba, hablan del desempleo en otro sitio. Si colapsa el sistema eléctrico, buscan una noticia sobre un apagón en cualquier país. Si el cubano no tiene agua, entonces la portada habla de Puerto Rico.

La intención resulta demasiado evidente

El pueblo no necesita que le expliquen los problemas de San Juan. Los está viviendo en carne propia desde Pinar del Río hasta Guantánamo. La diferencia consiste en que los puertorriqueños pueden protestar, demandar a las autoridades, cuestionar a sus gobernantes y leer investigaciones críticas publicadas por la prensa. En Cuba, denunciar la incompetencia estatal puede costar un interrogatorio, una citación o una celda.

Ese detalle jamás aparecerá en Cubadebate

La mayor falta de respeto no es copiar un artículo de El País. La verdadera ofensa consiste en publicarlo con un país entero hundido en la oscuridad, sin agua, sin soluciones y sin una sola línea de autocrítica.

Esa portada no informa. Se burla de millones de cubanos.

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