
Nuevo caso de narcotráfico en La Habana evidencia el auge de las drogas en Cuba
Por Yeison Derulo
La Habana.- Dos mujeres, madre e hija, fueron detenidas en el municipio habanero de Marianao tras un operativo antidrogas que desmanteló un presunto punto de venta de Cristal, una de las sustancias sintéticas más peligrosas que circulan actualmente en Cuba.
La intervención se realizó en una vivienda ubicada en una zona que, según las autoridades, abastecía a consumidores de los repartos Belén, Finlay y Pogolotti.
Durante el registro del inmueble, los agentes ocuparon un envoltorio con la droga, pesas digitales utilizadas presuntamente para dosificar la sustancia y dinero en efectivo en dólares, euros y pesos cubanos.
De acuerdo con la información divulgada, en la vivienda también residía una menor de edad, una situación que evidencia el deterioro social que atraviesan numerosos hogares cubanos en medio de la profunda crisis económica que vive el país.
Aunque el régimen intenta presentar estos operativos como una muestra de eficacia, lo cierto es que el crecimiento del tráfico y consumo de drogas es un fenómeno que ha cobrado fuerza en los últimos años. Durante décadas, la propaganda oficial insistió en que Cuba era una excepción en la región, pero la realidad ha terminado desmontando ese discurso. Hoy son cada vez más frecuentes las detenciones por tráfico de cristal, marihuana, cocaína y otras sustancias en distintos puntos de la isla.
El incremento de este tipo de delitos no puede analizarse al margen del colapso económico y social provocado por la propia dictadura. La falta de oportunidades, los salarios insuficientes, la inflación descontrolada y el empobrecimiento generalizado han creado un escenario donde la economía ilegal gana terreno. Mientras el Gobierno continúa culpando al embargo estadounidense de todos los males, miles de cubanos sobreviven en condiciones que favorecen el auge de actividades ilícitas.
La captura de estas dos mujeres deberá ser esclarecida por la justicia, pero el problema de fondo trasciende un solo caso. El verdadero desafío es explicar cómo un país que durante años presumió de tener control absoluto sobre la seguridad enfrenta hoy un crecimiento sostenido del narcotráfico.
La represión puede desmantelar puntos de venta, pero difícilmente resolverá un fenómeno que tiene sus raíces en la profunda crisis estructural que atraviesa Cuba bajo el régimen castrista.






