
El coraje sumiso de los que se esconden
Por Yanetsy Pino ()
Atlanta.- Protestar cuando algo no nos parece correcto siempre será válido, faltaría más, pero hacerlo escondiéndose tras un cartel en la sombra no es valentía, es el colmo del carnerismo y de la bajeza.
Escribir un mensaje cobarde, cargado de ofensas y reclamos, sobre la pared de la iglesia de Bejucal para exigirle a un cura que «reparta bien» solo demuestra hasta qué punto el servilismo y el miedo le han trastocado la brújula a más de uno en Cuba.
Resulta insólito que en un país hundido en la miseria, donde la supervivencia se ha vuelto una agonía diaria, el objetivo del descontento sean Cáritas y la Iglesia Católica. Quienes se dedican a repartir las pocas donaciones que llegan no inventaron las carencias ni son responsables de que el pan no alcance para todos.
Esos módulos de ayuda responden a criterios de vulnerabilidad para llegar a los ancianos solos, a los enfermos, a las madres exhaustas y a los niños que no tienen nada. Atacar a los voluntarios y sacerdotes que llevan décadas sosteniendo a la comunidad con lo mínimo, mientras se ignora por completo la raíz del problema, es el acto más ruin que se puede cometer.
Lo que debe indignar de verdad
El verdadero escándalo no es que la ayuda sea insuficiente o que no le toque a todo el mundo. Lo que debe indignar de verdad es que hayan llegado al punto de depender de la caridad extranjera para tener un pedazo de jabón o un plato de comida.
Vuelvo y repito porque estoy indignada: enfrentarse a la parroquia del barrio es fácil y gratis, porque se sabe que de allí no vendrá una respuesta violenta.
Poner ese cartel en el lugar equivocado es la máxima prueba de un coraje desviado y sumiso. Si tanta indignación les quema por dentro y tantas ganas tienen de manchar paredes para exigir respuestas, tengan la misma audacia para ir a escribirle sus reclamos a los verdaderos responsables de este desastre. Dejen en paz la pared de la iglesia y apunten la ira hacia los muros del poder que convirtieron a todo un pueblo en mendigo.






