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Por Oscar Durán

Cienfuegos.- Santa Isabel de las Lajas tiene el privilegio de ser la tierra donde nació Benny Moré. El Bárbaro del Ritmo salió de allí para conquistar el mundo. El municipio, en cambio, nunca salió de la desgracia. Basta caminar unas cuadras para entender que el tiempo se detuvo hace décadas. Calles rotas, casas cayéndose, servicios que no funcionan y una pobreza que ya forma parte del paisaje.

Sin embargo, el Poder Popular celebró su XXXIV Sesión Ordinaria. Ya con eso deben haberse resuelto la mitad de los problemas… o al menos así lo creen ellos.

La reunión fue una joya del surrealismo cubano. Los delegados analizaron la falta de efectivo, el deterioro de las infraestructuras, la basura en las calles, la ausencia de materiales, los incumplimientos y el desastre económico. Es decir, dedicaron varias horas a describir exactamente el mismo municipio que cualquier vecino les habría resumido en diez segundos con una frase: «Esto está hecho mierda».

Para diagnosticar enfermedades son excelentes; el inconveniente aparece cuando llega la hora de curarlas.

Lajas: reunión hoy, miseria mañana

Uno de los momentos más conmovedores fue enterarse de que en los bancos no hay dinero porque falta combustible para mantener funcionando la planta eléctrica de Etecsa y, además, no hay efectivo en las bóvedas. Un banco sin dinero es como una pescadería sin pescado o una farmacia cubana sin medicamentos. Lo extraordinario es que todavía lo expliquen como si fuera un fenómeno temporal y no la normalidad de un país donde el dinero existe más en Transfermóvil que en el bolsillo de la gente.

Después vino la clase magistral sobre las famosas 176 medidas para impulsar la economía. Perdí la cuenta hace años de cuántos paquetes de medidas, estrategias, lineamientos, perfeccionamientos y reordenamientos han anunciado. Todos llegan con bombos y platillos y todos terminan archivados junto al polo productivo Maribona y a las miles de promesas incumplidas.

La dictadura tiene un talento excepcional: producir documentos. Lástima que no produzca comida, cemento, combustible o esperanza con la misma facilidad.

Mientras tanto, Benny Moré sigue siendo el mayor orgullo de Lajas, aunque murió hace más de sesenta años. Ese detalle dice muchísimo del municipio. Lo único verdaderamente grande que ha salido de allí sigue siendo un artista, porque los gobernantes solo han logrado fabricar abandono.

Seguirán convocando sesiones, levantando actas y aprobando acuerdos que jamás se cumplen. Al final, los delegados regresarán a sus casas convencidos de que trabajaron duro por el pueblo, mientras el pueblo seguirá esperando que algún día aparezca alguien dispuesto a hacer algo más útil que reunirse para hablar de la miseria.

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