
Ni para vivir en un contenedor sirve la revolución
Por Oscar Durán
Sancti Spíritus.- Hay dictaduras que prometen rascacielos, ciudades inteligentes o megaproyectos. La cubana, siempre modesta, terminó vendiendo como un logro la posibilidad de vivir dentro de un contenedor de carga.
Lo más increíble no es que esa haya sido la «solución» para el déficit de viviendas, sino que ni siquiera eso han sido capaces de sacar adelante. En Cuba ya no hace falta aspirar a una casa digna; ahora el sueño revolucionario es conseguir un contenedor… y ni eso aparece.
Hace apenas un año las autoridades de Sancti Spíritus anunciaban por todo lo alto la construcción de más de un centenar de viviendas a partir de contenedores reciclados. Sonaba a invento de país en guerra, pero en Cuba lo presentaron como una muestra de creatividad socialista. La realidad, sin embargo, volvió a bajarlos de la nube: apenas han logrado montar 17 estructuras y ninguna está terminada. La revolución volvió a demostrar que puede convertir hasta un cajón de metal en una misión imposible.
La explicación oficial, como siempre, provoca más risa que confianza. Faltan puertas, ventanas, baños, cocinas, accesorios y materiales de todo tipo. Es decir, tienen el contenedor, pero les falta convertirlo en vivienda. Es como comprar un carro y descubrir que solo vino el chasis. A este paso, dentro de unos meses informarán con orgullo que ya consiguieron los tornillos y convocarán otra Mesa Redonda para celebrarlo.
Mientras tanto, el Programa de la Vivienda sigue haciendo honor a su tradición de incumplimientos. De las 161 casas previstas para este año en Sancti Spíritus, apenas una veintena ha sido terminada. No hay cemento, no hay acero, no hay áridos y tampoco hay dinero. Lo único que nunca escasea son las justificaciones, los planes incumplidos y los discursos triunfalistas que venden cada fracaso como si fuera una victoria.
Después de más de seis décadas de socialismo, la dictadura ha conseguido una hazaña difícil de igualar: fracasar hasta construyendo viviendas dentro de contenedores. Si mañana anuncian un programa para vivir en cajas de cartón, lo más probable es que también falte el cartón.
En la Cuba de Díaz-Canel ya no sorprende que no puedan levantar edificios; lo verdaderamente insólito es que tampoco puedan resolver un simple cajón de metal. Ese es, quizás, el mejor resumen del desastre al que han llevado al país.






