El nieto de Raúl Castro se ofrece como interlocutor ante Trump: «Puedo negociar con él»

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Por Jorge Sotero ()

La Habana.- Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto mayor del expresidente Raúl Castro y conocido en Cuba como «El Cangrejo», se ha presentado como un potencial interlocutor entre el gobierno de la isla y la administración de Donald Trump, según reveló en una serie de entrevistas exclusivas concedidas a USA TODAY durante dos días en junio en La Habana. A sus 42 años, sin ocupar ningún cargo oficial, este miembro de la familia gobernante asegura estar en posición de negociar el futuro económico y político de Cuba.

«No me considero un político. Nunca me ha interesado la política», declaró Rodríguez Castro al diario estadounidense. «Pero si en algún momento la Revolución me lo pide, lo haría». No obstante, dejó claro que nunca sacrificaría los principios de la Revolución Cubana de 1959 ni la soberanía del país. El joven Castro, que creció en el mismo edificio que sus abuelos y fue preparado desde adolescente asistiendo a reuniones de Estado, opera entre bastidores pero ejerce una influencia difícil de ignorar gracias a su apellido.

La entrevista de USA TODAY, la primera que Rodríguez Castro concede a un medio estadounidense, lo muestra en la antigua oficina de su abuelo en el Palacio de Convenciones de La Habana, luciendo jeans ajustados, camiseta Hugo Boss y tenis Hermès, un contraste radical con el uniforme militar verde olivo que caracterizó a su familia. El nieto de Castro afirmó que podría tratar directamente con el presidente Trump: «Si me designan puedo negociar con cualquiera seleccionado por el gobierno de Estados Unidos. Dada la oportunidad, claro que con Trump».

El nieto de Raúl Castro se ofrece como interlocutor ante Trump: "Puedo negociar con él"

Contactos con Marco Rubio y vida de lujos

Según el reportaje, Rodríguez Castro ha desarrollado canales de comunicación con altos funcionarios estadounidenses como el secretario de Estado Marco Rubio, con quien se reunió en enero y posteriormente en San Kitts y Nevis. También sostuvo un encuentro en abril con Jeremy Lewin, del Departamento de Estado, y estuvo presente cuando el director de la CIA, John Ratcliffe, visitó La Habana en mayo. USA TODAY señala que, a diferencia de otros miembros del régimen, Rodríguez Castro no ha sido sancionado por Estados Unidos, una decisión que expertos interpretan como deliberada.

El estilo de vida del joven Castro contrasta fuertemente con la realidad de la mayoría de los cubanos. Entre 2024 y 2025 realizó al menos 23 viajes privados a Panamá en avión privado, donde fue visto comprando artículos de lujo, según una investigación documentada por medios panameños y venezolanos. Rodríguez Castro insiste en que su ropa de diseñador y sus viajes son financiados por amigos adinerados, una explicación que pocos críticos consideran creíble. En un país sumido en apagones y escasez, disfruta de acceso a yates, aviones y restaurantes donde una comida cuesta dos tercios del salario mensual promedio.

Supervisor de la empresa familiar GAESA

En la entrevista, Rodríguez Castro afirmó que supervisa el conglomerado GAESA, controlado por las Fuerzas Armadas, y actúa como enlace entre la empresa y su abuelo. Recientemente impulsó un acuerdo para el suministro de combustible con una empresa de Florida que fue bloqueado por la Casa Blanca por objeciones al uso de instalaciones de Cuba Petróleo, sancionada por Rubio el mismo día del anuncio. El episodio evidenció su capacidad para gestionar acuerdos, pero también los límites de su margen de maniobra.

El nieto de Castro también aseguró que Cuba está dispuesta a liberar a «personas consideradas presos políticos» y que ha impulsado reformas económicas que incluyen compensaciones por bienes confiscados durante la revolución. Sin embargo, el Departamento de Estado calificó estas medidas como un simple gesto sin cambios de fondo. Fuentes consultadas por USA TODAY expresaron dudas sobre su capacidad para actuar al margen del sistema político cubano.

La incógnita mayor, según el reportaje, es qué ocurrirá con su poder cuando fallezca su abuelo. A sus 95 años, Raúl Castro sigue siendo el pilar sobre el que se sostiene la influencia de «El Cangrejo». Mientras tanto, Rodríguez Castro continúa su rutina: revisa informes clasificados, entrena en el gimnasio seis veces por semana y se reúne con empresarios en restaurantes de lujo mientras gran parte de La Habana permanece a oscuras. «Pronto», aseguró, «los cubanos podrán encontrar en Cuba todo aquello que buscan en otros países».

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