
Rubio estrecha el cerco sobre GAESA: nuevas sanciones golpean el músculo financiero del régimen cubano
Washington.- El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, anunció este martes un nuevo paquete de sanciones contra cinco entidades vinculadas al aparato económico-militar del régimen cubano, así como contra un miembro de la familia extendida de los Castro, en una medida que apunta directamente al corazón financiero que sostiene al gobierno de la isla.
«GAESA sigue operando como el músculo financiero que sustenta el aparato de seguridad represivo del régimen cubano», afirmó Rubio al detallar que tres de las entidades designadas están vinculadas al Grupo de Administración Empresarial S.A., el conglomerado controlado por los militares cubanos y previamente sancionado por Washington.
Dos de ellas son instituciones financieras que, según el Departamento de Estado, se dedican a mover dinero en nombre del régimen, mientras que la tercera es una empresa de logística encargada de ejecutar sus órdenes en toda la isla.
Se cierra el cerco financiero
El paquete incluye además sanciones contra dos entidades que generan ingresos mediante la explotación de las reservas minerales y metálicas de Cuba, entre ellas la empresa estatal GeoMinera. Completa la lista la esposa de Alejandro Castro Espín —hijo de Raúl Castro y previamente designado bajo la Orden Ejecutiva 14404—, en lo que constituye un nuevo golpe al círculo íntimo del poder castrense.
Rubio subrayó que las medidas se amparan en esa misma orden ejecutiva, que autoriza sanciones de amplio alcance contra quienes apoyan el aparato de seguridad del régimen y contra los responsables de la represión en la isla.
El anuncio llega en un momento de profundo deterioro social en Cuba, marcado por apagones prolongados, escasez de alimentos, crisis de transporte y un malestar creciente entre la población. «La situación en Cuba se está deteriorando mientras el régimen comunista corrupto, brutal y antiestadounidense de la isla continúa priorizando su control total sobre la libertad, las oportunidades y el bienestar básico del pueblo cubano», declaró Rubio, en un mensaje que busca trazar una línea clara entre las sanciones y la realidad que viven los cubanos de a pie.
En una advertencia con implicaciones internacionales, el secretario de Estado señaló que los bancos extranjeros y las empresas que continúen prestando servicios a las entidades sancionadas podrían exponerse a sanciones secundarias. El mensaje fue inequívoco: quienes persistan en hacer negocios con el aparato económico del régimen cubano asumen el riesgo. El cerco financiero se estrecha, y esta vez no apunta al ciudadano común, sino a la estructura que controla hoteles, bancos, comercio, minería y divisas mientras el país se hunde.






