
Proyecto «El Rampeño» cobrará 100 pesos por recoger la basura
Por Jorge Sotero
La Habana.- En un país donde falta el pan, la corriente, el agua y hasta la paciencia, finalmente apareció la solución que nadie estaba esperando: treinta triciclos eléctricos para recoger basura en El Vedado. El anuncio fue recibido con emoción por miles de mosquitos, ratas y montañas de desperdicios que durante años han disfrutado de una estabilidad laboral envidiable en las calles habaneras.
Según explicaron las autoridades, los triciclos tendrán una base de carga alimentada por paneles solares. La noticia es espectacular. Ahora solo falta que el sol cargue los triciclos, los triciclos recojan la basura, la basura desaparezca y los vecinos crean el milagro. En La Habana y en toda Cuba hemos visto de todo, menos que un problema histórico se resuelva con una publicación en Facebook y treinta vehículos eléctricos.
El proyecto también contempla horarios estrictos. A las siete de la mañana y a las ocho de la noche. La basura, al parecer, deberá aprender disciplina revolucionaria. Si una bolsa decide romperse a las tres de la tarde o un contenedor rebosa a medianoche, tendrá que esperar pacientemente su turno. El orden ante todo. Hasta los desperdicios deben cumplir el plan.
La otra gran novedad son los inspectores comunitarios. Después de décadas viendo vertederos crecer más rápido que los salarios, la respuesta encontrada fue crear más vigilancia. Si algo le faltaba a la basura cubana era supervisión. Pronto un vecino podrá recibir una multa por sacar una bolsa fuera de horario mientras observa una montaña de escombros que lleva instalada en la esquina desde la época en que los teléfonos tenían disco.
Por supuesto, el servicio costará 100 pesos mensuales. Es decir, después de convivir con la basura durante años, ahora también habrá que pagar para intentar verla desaparecer. Ojalá funcione. De verdad. Porque si dentro de seis meses los triciclos están sin baterías, los paneles solares esperando piezas de repuesto y los vertederos siguen en el mismo lugar, entonces El Rampeño pasará a formar parte de la colección nacional de proyectos maravillosos que duraron menos que una croqueta en una reunión del Partido.






