El show de las transformaciones: entre el ordenamiento fallido y la opción disfrazada de necesidad

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Por Pedro Monreal (El Estado como tal)

La Habana.- No debe sorprender que el primer acto del show «Propuestas de transformaciones» haya reafirmado la impotencia pública por el secretismo de las «propuestas». El alarde oficial sobre la coincidencia de los funcionarios acerca de que son medidas «imprescindibles» no es una buena noticia.

Hay por lo menos dos problemas con los paquetes económicos del «team continuidad»: el incómodo precedente del fracaso del «ordenamiento» —el paquete más elaborado que hayan presentado— y la insistencia en hacer pasar por necesidad lo que en realidad es una opción.

El «ordenamiento», supuestamente preparado durante diez años, propuso una impresionante base normativa. En un mismo día, el 10 de diciembre de 2020, se publicaron 1.110 páginas de 9 Gacetas Oficiales con decenas de decretos leyes, decretos, acuerdos y resoluciones ministeriales.

Apenas un mes después de la divulgación de su amplia base normativa, el barco del «ordenamiento» empezó a hacer aguas por todas partes. Que se hable ahora de «propuestas» apresuradas —todavía invisibles— no resuelve la falta de credibilidad de la enésima «iniciativa» oficial revitalizadora.

Resolver problemas estructurales es una necesidad, pero las medidas específicas que propone un partido y gobierno expresan una selección entre varias alternativas. No hay que conocer el detalle del nuevo paquete para saber que cualquier acción de política económica siempre es una opción.

Incongruencias

Es aquí cuando entra el segundo acto del show «Propuestas de transformaciones»: la sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional del 18 de junio de 2026. Eventualmente se divulgarían los detalles de las propuestas. No queda claro si la Asamblea legislará hoy mismo sobre el tema.

Queda por delante una sesión ordinaria de la Asamblea Nacional —probablemente en julio— que tiene en su agenda la aprobación de siete leyes, cuatro de ellas directamente relevantes para la «transformación» y de las cuales tres han sido divulgadas como proyectos.

El problema no es que sean imprescindibles esas leyes para implementar las «propuestas», porque pudiera hacerse mediante un paquete con normas de menor rango. La dificultad consiste en que esos proyectos de leyes son insuficientes para la «transformación» que oficialmente se proclama.

Esperemos a que concluya el segundo acto del show «Propuestas de transformaciones», que vuelve a intentar vender la idea de que es posible cuadrar el círculo: un modelo de planificación central eficiente y, al mismo tiempo, un Estado de derecho democrático con partido único.

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