Michel Torres Corona llora la extradición de Alex Saab

Comparte esta noticia

Por Jorge Sotero

La Habana.- Michel Torres Corona está indignado. Y no es para menos. Durante años defendió, junto a toda la maquinaria propagandística del chavismo y sus aliados regionales, la idea de que Alex Saab era poco menos que un héroe secuestrado por el imperialismo.

Lo vendieron como diplomático, como enviado especial, como el hombre que rompía sanciones para llevar comida y medicinas al pueblo venezolano. Se hicieron campañas, conciertos, hashtags y editoriales enteras alrededor del mantra de “Free Alex Saab”. Era una cruzada política y mediática cuidadosamente construida.

Ahora resulta que el mismo Saab termina otra vez en manos de Estados Unidos, deportado desde Venezuela y sin que el relato revolucionario pueda sostenerse dos minutos más. Ahí es donde Michel explota. Ssu rabia no es jurídica, es ideológica. Le acaban de dinamitar años de discurso con una sola operación política.

Su planteamiento lo resume sin rodeos: o Nicolás Maduro protegió y elevó durante años a un corrupto que ahora entrega sin pudor, o el círculo de los Rodríguez terminó vendiendo una de las fichas más sensibles del chavismo. No hay tercera vía elegante. Cualquiera de las dos opciones deja mal parado al aparato político venezolano y, de paso, a todos los voceros que defendieron el sainete.

Lo más incómodo para Michel no es Alex Saab en sí mismo, sino el ridículo retrospectivo. Cada publicación, cada defensa pública, cada consigna antiimperialista queda ahora bajo sospecha de haber sido propaganda hueca. Lo que antes era “lawfare” ahora parece una negociación cruda de supervivencia política. Y eso duele más que cualquier extradición.

La lloradera de Michel Torres, en el fondo, es la de alguien viendo cómo se le derrumba el decorado en plena obra. No llora por Saab. Llora porque el libreto dejó de funcionar. Y cuando un propagandista se queda sin relato, solo le queda eso: indignación, consignas recicladas y una amarga sensación de haber defendido lo indefendible.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más consultado hoy