A propósito del IV Domingo de Pascua

Comparte esta noticia

Por Padre Alberto Reyes (Especial para El Vigía de Cuba)

A propósito del IV Domingo de PascuaEvangelio: Juan 10. 1-10

Esmeralda, Camagüey.- Siendo redundantes, podemos decir que sabemos que el saber no basta. No basta con saber que Jesús es, para nosotros, el Buen Pastor, el mejor pastor.

No basta con saber que, excepto Jesús, todo en nuestra vida nos puede fallar: la salud, el dinero, los amigos, incluso la familia.

No basta con saber que, precisamente por esto, es necesario poner a Jesús en la parte más alta de nuestra escala de valores, y no subordinarlo a nada ni a nadie.

No basta con saberlo si ese saber no nos lleva a defender en la cotidianidad nuestra pertenencia a Jesús Buen Pastor.

Tal vez una frase que nos puede ayudar a trabajar en esta pertenencia es aquella que muchas familias en Cuba pusieron en las puertas de sus casas cuando arreció la persecución religiosa, una frase en forma de cruz que decía: «Con Dios todo. Sin Dios nada».

Es un buen criterio, y significa que todo puede ser bienvenido, si ese «todo» me une a Jesús, me une a Dios. Y todo debe ser rechazado, si ese «todo» me aleja de Jesús y rompe mi armonía con Dios.

Personas, lugares, invitaciones, oportunidades no son un criterio de aceptación en sí mismas. El criterio está en si ellas me acercan o me alejan de mi relación con Aquel que necesito poner en el lugar más alto de mi escala de valores.

Por eso es necesario trabajar nuestra libertad interior. Cuántas veces estamos donde no queremos, hacemos lo que no deseamos, permanecemos donde sentimos que no pertenecemos, nos relacionamos con personas que sabemos nos hacen daño porque «me da vergüenza decir que no» , porque «quiero quedar bien» , porque tememos que un «no» implique el rechazo de otros.

No estamos en este mundo para cubrir expectativas de nadie. Estamos en este mundo para vivir del modo más pleno posible y para ser capaces de dejar en este mundo el mayor bien posible. Y es en Jesús Pastor en quien podemos encontrar la motivación y la fuerza para hacerlo. Todo lo que permitamos que nos aleje de él es una auto agresión a nuestra identidad, es una traición a lo mejor de nosotros mismos.

Y si, por quedar bien con otros, hacemos o decimos lo que no sentimos como nuestro, vale recordar la frase que dice: «He vivido preocupado por lo que la gente pudiera pensar de mí, y hoy me doy cuenta de que poca gente pensó alguna vez en mí».

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más consultado hoy