
Siete vidas para insistir, una sola para hacerte su esclavo
El gato es un animal que sigue siendo instintivamente salvaje, pero inteligentemente «doméstico». Es un bicho que puede fingir ternura, para alcanzar lo que quiere: comida, comodidad, cariños.
Tiene algo curioso: no se comporta contigo igual dentro de la casa que fuera. Aunque se te suba encima para dormir. De la puerta pa afuera es tan receloso como el gato que jamás te ha visto. Es raro el gato que se deja tocar mansito en un ambiente no controlado. Si lo encuentras, agradécele al Universo y sé su esclavo un rato. Se lo merece.
Los gatos entienden perfectamente un «no». Pero jamás lo acatan. Son obsesivos. Si quieren algo, con un «no» se retiran. Momentáneamente. Pero vira por su «sí» cuantas veces la vida se lo permita. Y tienen siete.
Sin embargo, cuando llegan a quererte… no paran tampoco. Se tiran sobre tus pies de un golpe para llamar tu atención, intentan treparte por las piernas, te despiertan arañando tu cara con su lengua de puntas… ¡Traen su caza para ofrendártela!
Un gato es otro nivel. Créeme. Si tienes problema de autoestima, no dejes que se te acerque… O terminas pa terapia.
Es de esos animales que en tus momentos más animalistas son capaces de mirarte así como preguntándose «¿y quién coño tu te crees que eres pa estar fotografiándome?»






