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La historia de los dos C-130: las versiones de Irán y EEUU

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Por Fred Ericksson (Especial para El Vigía de Cuba)

Estocolmo.- Irán ha vuelto a caer en su propio espejismo. En medio de una guerra que ya ha dejado su flota aérea hecha trizas y sus lanzaderas de drones reducidas a escombros, el régimen de los ayatolás ha soltado una nueva propaganda digna de una película de serie B: haber derribado dos C-130 estadounidenses durante las operaciones de rescate de un piloto en territorio iraní.

Los fanáticos de Teherán salieron corriendo a las redes a publicar las fotos como si hubieran ganado la lotería. Entre ellas, una imagen que se ha vuelto viral: los dos supuestos aviones derribados, uno junto al otro, en tierra, completamente destruidos. Vamos, como si las defensas antiaéreas iraníes fueran tan precisas que lograran que dos aviones cayeran en el mismo punto exacto, uno al ladito del otro. ¿No les parece, queridos lectores, que esta historia huele a chamusquina por todos lados?

La versión de Teherán parece poco menos que increíble. ¿Cómo lograron sus fuerzas antiaéreas derribar dos aviones y que cayeran uno al lado del otro, como aparecen en la imagen? La respuesta es sencilla: no lo lograron. Porque lo que Irán llama «derribo» no es más que una patraña para alimentar a una población hambrienta de victorias que no llegan.

En su afán por demostrar que están ganando una guerra perdida, en la que han perdido la casi totalidad de su flota, todos los aviones y en la que sus lanzaderas de drones y misiles han sido fuertemente castigadas, además de infraestructura crítica, tanto para la guerra como para la generación de energía, ahora se aparecen con historias inverosímiles como esta. Y los pobres incautos que las creen se agarran a un clavo ardiendo.

Un rotundo fracaso iraní

Lo que realmente ocurrió, según reveló The New York Times, es muy distinto. Dos C-130 estadounidenses aterrizaron en una pista improvisada dentro de Irán como parte de una misión de rescate de los pilotos de un F-15 derribado. Pero al intentar despegar, los dos aviones se quedaron atascados en la arena.

Los comandantes estadounidenses, ante el riesgo inminente de que esas aeronaves cayeran en manos iraníes, tomaron una decisión drástica pero necesaria: las volaron ellos mismos. Así que sí, es cierto que Estados Unidos perdió dos C-130, pero no porque Irán los haya derribado, sino porque los propios estadounidenses los destruyeron para evitar que su tecnología sensible fuera capturada. Esa es la verdad que Irán no quiere que se sepa.

Los hechos son tozudos y se imponen a cualquier relato de ficción. Estados Unidos logró rescatar a los dos pilotos del F-15 derribado, una operación de alto riesgo que el presidente Trump calificó como «una de las más audaces en la historia militar estadounidense».

Mientras tanto, Irán, que había ofrecido una jugosa recompensa de 60.000 dólares por la captura del segundo piloto, volvió a cogerse el culo con la puerta. Porque los comandos estadounidenses no solo rescataron a sus hombres, sino que lo hicieron en las narices de los iraníes, que se quedaron con la miel en los labios. El régimen puede seguir difundiendo fotos de restos humeantes y proclamando victorias inexistentes, pero la realidad es tozuda: su caza del tesoro terminó en un rotundo fracaso.

Un montaje para maquillar

Y mientras tanto, en las redes sociales iraníes y de fanáticos pro Teherán, la cosa ha llegado a niveles de auténtico delirio. No contentos con las fotos de los C-130 destruidos, ahora han empezado a publicar imágenes que supuestamente muestran restos humanos entre los escombros.

Un usuario de X, Mario Nawfal, comentó que «Irán afirma que se encontró el cráneo de un militar estadounidense en los restos de un C-130», pero el mando central de Estados Unidos ya ha desmentido categóricamente que haya habido bajas estadounidenses, confirmando que los aviones fueron destruidos deliberadamente por las propias fuerzas estadounidenses.

La conclusión es clara: ante la falta de victorias reales, Irán se ve obligado a inventarlas, aunque para ello tenga que recurrir a imágenes falsas y montajes patéticos.

Esta no es la primera vez que el régimen iraní recurre al montaje para maquillar sus fracasos militares. La diferencia es que ahora, con las redes sociales actuando como un escrutinio implacable, es mucho más difícil colar una mentira.

Las imágenes de los dos C-130 destruidos, que Irán presenta como trofeos de guerra, son en realidad la prueba de su propia impotencia. Porque no pudieron derribarlos en el aire, ni pudieron capturar a los pilotos, ni pudieron impedir que Estados Unidos completara su misión.

Así que, mientras los ayatoás siguen vendiendo humo a su pueblo, la realidad sobre el terreno habla por sí sola: una vez más, Irán ha intentado maquillar su fracaso con una mentira, y una vez más, la verdad se ha impuesto sin contemplaciones.ia de los dos C-130 que Estados Unidos voló para que no cayeran en manos enemigas.

(Fred Eriksson es un analista militar sueco)

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