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Konaté, el novio que no se decide: el Madrid espera, el Liverpool tiembla

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Por Yoyo Malagón ()

Madrid.- Señores, la cosa está así: el Real Madrid quiere central, el Liverpool se quiere morir, y Konaté, el chico de moda, sigue mirándose al espejo y diciéndose «a ver qué hago con mi vida». En Chamartín han visto caer a Guéhi (fichó por el City), a Upamecano (renovó), a Schlotterbeck (el Dortmund le ha soltado 14 millones al año para que no se le vayan los ojos a la Castellana). Y entonces, cuando parecía que el carrusel de nombres se quedaba sin caballos, aparece él, Ibrahima Konaté, el francés que en Anfield es el cuarto que más juega, el que Van Dijk tiene de escudero, el que Slot no quiere soltar ni loco. Pero que, ojo al dato, sigue sin renovar.

El quid de la cuestión no es que el Madrid esté desesperado, que no lo está. Tiene a Militao, a Huijsen, a Asencio, y a Rüdiger, que está en plan «yo me quedo, pero a ver qué me ofrecéis». Pero Alaba se va, eso es un hecho. Y en Valdebebas les gusta tener cinco centrales, como quien tiene cinco cuchillos en la cocina por si se atasca el pollo. Así que toca mirar mercado. Y en ese mercado, donde antes había nombres de escándalo, ahora solo quedan dos: Schlotterbeck, que coqueteó con la idea de vestir de blanco hasta que el Dortmund le puso la pasta encima de la mesa, y Konaté, que lleva meses haciendo el mismo número que una tía en Tinder: «estoy, pero no estoy; me voy, pero no me voy».

Las señales… siempre las señales

El Liverpool está nervioso. No es para menos. Tienen a un central de 1,90, de 26 años, que es un muro y que, si se va gratis en verano, se les arma un pollo de padre y señor mío. Por eso le han ofrecido de todo, le han dicho que es imprescindible, que Anfield es su casa, que con Van Dijk forma una de las parejas más sólidas de Europa. Y él, tan tranquilo. Sin firmar. Mirando al horizonte. Y en el Bernabéu, mientras tanto, no se lo pierden de vista. Porque si hay algo que gusta en el Real Madrid, aparte de las Champions, es un buen chollo. Y Konaté, si se viene gratis, es el chollo de la década.

Lo curioso es que hace unos meses el francés había perdido peso en las listas del Madrid. Se hablaba de Schlotterbeck como el deseado, de Saliba como el imposible, de Guéhi como el factible. Pero el mercado, como la vida, da muchas vueltas. Y ahora resulta que el que sigue ahí, el que no se ha caído del todo, el que sigue en la quiniela como ese número que siempre acaba saliendo en la lotería, es Konaté. El mismo que ha jugado 41 partidos esta temporada, el mismo que Slot pone cada domingo, el mismo que en Anfield le quieren atar con cadenas. Pero que no firma. Y eso, en el lenguaje de los fichajes, se llama una indirecta.

Así que, queridos, no se hagan los sorprendidos. Si Konaté acaba llegando al Bernabéu en verano, nadie podrá decir que no lo vieron venir. Porque cuando un central de talla europea decide no renovar, cuando su nombre aparece y desaparece de las quinielas pero nunca del todo, cuando el Madrid mantiene el interés aunque no lo diga alto, entonces es que algo se cuece. Y aquí, en esto del fútbol, las señales siempre están. Solo hay que saber leerlas. Y Konaté, desde hace meses, está mandando las suyas. En Morse. En mayúsculas. Y en francés. Que es el idioma de los amores difíciles. Y también, a veces, de los más bonitos.

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