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Ringo Starr: el niño que sobrevivió a dos enfermedades mortales antes de convertirse en Beatle

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Cuando la gente piensa en Ringo Starr, suele imaginar al baterista sonriente de The Beatles. El músico relajado que acompañó algunas de las canciones más famosas del siglo XX. Pero la infancia de Ringo estuvo muy lejos de esa imagen luminosa.

Su verdadero nombre era Richard Starkey, y nació en 1940 en uno de los barrios más pobres de Liverpool. Su padre abandonó el hogar cuando él tenía apenas tres años, dejando a su madre sola para criarlo.

A partir de entonces, la vida del pequeño Richard se convirtió en una larga batalla contra la enfermedad.

A los seis años, una grave peritonitis causada por la ruptura del apéndice casi le cuesta la vida. Cayó en coma durante varios días y permaneció hospitalizado seis meses. Cuando por fin comenzó a recuperarse, una caída desde la cama del hospital provocó nuevas complicaciones que requirieron otra operación.

Eso significó otros seis meses más en el hospital. Para entonces ya había perdido un año completo de escuela. Pero lo peor aún estaba por venir.

A los 13 años, contrajo tuberculosis, una enfermedad que en aquella época todavía era considerada potencialmente mortal. Pasó casi dos años en un sanatorio, aislado del mundo exterior.

Cuando finalmente salió, había perdido tres años de educación.Fue durante ese periodo cuando ocurrió algo inesperado.

En el hospital, los médicos utilizaban instrumentos musicales como parte de la fisioterapia para los pacientes jóvenes. Entre ellos había un instrumento que llamó especialmente su atención: la batería.

Golpear aquellos tambores se convirtió en algo más que terapia. Se convirtió en su camino.

Años más tarde, aquel muchacho que había pasado gran parte de su infancia en hospitales terminaría tocando junto a John Lennon, Paul McCartney y George Harrison, formando el grupo que transformaría la música popular.

Pero la fama tampoco fue fácil.

Durante el ascenso meteórico de los Beatles en los años sesenta y setenta, el consumo de alcohol y drogas era común en el mundo del rock. Ringo desarrolló problemas serios con el alcohol y la cocaína, algo que afectó su vida personal y profesional durante años.

Finalmente, logró dejar atrás esa etapa.

Hoy vive sobrio, sigue una dieta vegetariana y mantiene una relación estable con la actriz Barbara Bach, con quien se casó en 1981.

Y continúa tocando.

A más de 80 años, sigue subiendo a los escenarios con su banda, demostrando que el niño frágil que pasó años entre hospitales terminó encontrando una forma de convertir el ritmo en vida.

A veces la historia de un Beatle no empieza con música. Empieza con supervivencia.

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