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Por Eduardo González Rodríguez

Santa Clara.- Creo que fue Clint Eastwood el que dijo algo así, «todos están preocupados por el planeta que le vamos a dejar a nuestros hijos, yo estoy más preocupado por los hijos que le vamos a dejar a este planeta».

Siempre hay alguien que piensa que es una frase pesimista. No lo creo. Estamos tan entretenidos juzgando pensamientos, posiciones políticas, credos y discursos virtuales, que la realidad importa poco. La realidad es un simple telón de fondo al que regresamos cuando nos explota en la cara. Pero mientras eso no ocurre, somos positivistas, amigos de los animales, defensores de los therians, partidarios de Unicef, de paz verde y de la libre determinación sexual de las personas.

Eso sí, somos enemigos acérrimos de cualquier idea diferente. Si no piensas como yo, está claro que eres de los malos. Basta que alguien diga que se identifica con un helado, para dos o tres más decidan que ellos son las galleticas. ¡Y ay del que se atreva a llevarles la contraria! En el futuro -vivir por ver- apresarán a cualquiera que cometa la imprudencia de meterse con un helado o con una galletica, sobre todo porque un helado ofendido tiene la rara cualidad de derretirse.

La realidad, digo, es menos importante. En los últimos días en Cárdenas le prendieron fuego a un hombre mayor y murió. Hoy me entero de que el viernes pasado mataron a golpes a otro hombre, también mayor, para robarle su pobre pensión de 2800 pesos. El que le prendió fuego al primero es un joven. Dice que fue una broma. Y los que le quitaron la vida al segundo, también son jóvenes.

Dos personas muertas de manera cruel y muy poco se habla sobre eso. La gente teme publicar estas cosas en las redes porque «eso puede hacerle el juego al enemigo.» Y los entiendo. No hay, ahora mismo, nada más contrarrevolucionario que decir la verdad. Está claro que es mejor meterse con un helado o con un therian, ¿verdad?

Así que pienso como Eastwood, ¿qué jóvenes les vamos a dejar a este país? A este país de viejos, de mujeres que no quieren salir embarazadas porque la caña está a tres trozos, de jóvenes que siguen soñando con un lugar que provea, al menos, cuatro cosas elementales: techo, luz, alimento y agua. Cocinar con carbón, comer a oscuras, dormir con mosquitos y controlar la rabia, es lo único que puede garantizar una libreta de abastecimiento que desde hace rato amenaza con irse de jonrón por el center field. ¿Lo demás? Lo demás ustedes lo saben. Está a la vista. Se huele…

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