EL ARTE DE LAVAR EN LA ANTIGUA ROMA: UN CURIOSO RITUAL QUÍMICO

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La Habana.- En la Roma antigua, lavar la ropa era todo un proceso ingenioso y peculiar, basado en los recursos disponibles y los conocimientos de la época.

¿El secreto de su limpieza? Una mezcla sorprendente: orina, cenizas y arcilla

Orina: Rica en amoníaco, un potente desengrasante, descomponía la suciedad y las grasas acumuladas en las telas. Además, este recurso abundante y gratuito era recolectado en recipientes públicos, fomentando una especie de reciclaje urbano.

Cenizas: Contenían potasa, un compuesto alcalino que funcionaba como una primitiva lejía, elevando el pH de la mezcla para intensificar el blanqueo de las prendas.

Arcilla: Con propiedades absorbentes, atrapaba las partículas de suciedad, dejando las telas limpias y libres de impurezas.

Los fullones, los encargados de lavar y tratar la ropa, pisoteaban las telas en grandes tinas llenas de esta mezcla, transformando lo que hoy nos parecería desagradable en una técnica eficaz y económica. Este método no solo limpiaba, sino que también simbolizaba el ingenio romano para adaptarse a su entorno.

¿Lo más curioso? La orina era tan valiosa que incluso llegó a ser gravada con impuestos por el emperador Vespasiano. Un claro ejemplo de que, en Roma, hasta los desechos tenían su precio.

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