
EL TESORO DE VILLENA
Por Susana Aspitia ()
Madrid.- El Tesoro de Villena es uno de los hallazgos áureos más sensacionales de la Edad de Bronce europea. Está conformado por 59 objetos de oro, plata, hierro y ámbar que totalizan un peso de casi 10 kilogramos.
Esa magnitud lo convierte en el tesoro de vajilla áurea más importante de España y el segundo de toda Europa, solo superado por el de las Tumbas Reales de Micenas, Grecia. Además, destacan las piezas de hierro ya que son las más antiguas halladas en España y corresponden a una fase en la que el hierro se consideraba metal precioso y, por tanto, atesorable.
¿Cómo fue hallado?
La creciente actividad urbanística que se estaba llevando a cabo en Villena en la década de 1960 llevó a buscar lugares más alejados en los que extraer la grava para la fabricación del hormigón. En octubre de 1963 el albañil Francisco García Arnedo encontró una pieza metálica entre la grava de una obra que estaba realizándose en la calle de Madrid y la entregó al capataz, Ángel Tomás Martínez en la creencia de que sería una pieza del engranaje de algún camión. Dicho capataz se limitó a colgarlo en un lugar visible donde el dueño pudiera encontrarlo.
Transcurridos varios días, llamó la atención de otro albañil, Francisco Contreras Utrera, que lo cogió y lo llevó a casa. La mujer de este, Esperanza Fernández García fue la que decidió llevarlo al joyero Carlos Miguel Esquembre Alonso el día 22 de octubre de 1963. El joyero, al percatarse de que la pieza era un extraordinario brazalete de oro avisó al arqueólogo José María Soler García, que inmediatamente se personó en la joyería.
Soler, temiendo que el brazalete hubiera sido mutilado o que parte de la información fuera falsa, puso el caso en conocimiento del Juez de Instrucción de Villena. La indagaciones empezaron al poco tiempo, pero no se hallaron circunstancias aclaratorias del hallazgo.
El día 25 de noviembre el mismo joyero avisó a Soler de que había llegado a sus manos otro brazalete de similares características. En este caso lo llevó a la joyería la pareja formada por Encarnación Martínez Morales y su esposo Juan Calatayud Díaz, transportista de gravas, que aseguraban que la pieza había pertenecido a la abuela de Encarnación Martínez.
Dado el parecido de ambos brazaletes y el hecho de que el segundo presentara las mismas adherencias terrosas que el primero, Soler puso de nuevo el caso en conocimiento del Juez de Instrucción.
El día 26, antes de comparecer en el juzgado, Juan Calatayud apareció en casa de Soler afirmando que había encontrado el objeto en una de las ramblas cercanas a la ciudad, al pie de la Sierra del Morrón. El día 30 de noviembre, dentro del marco de las diligencias judiciales, se hizo una inspección ocular de dicha rambla tras la cual se decidió excavar en la zona.
¿Cómo fue la excavación?
La rambla en la que habían aparecido los brazaletes está en el valle de Benejama, al sur de la Sierra del Morrón, a unos cincoi kilómetros del casco urbano de Villena. La rambla en sí es la parte baja del Barranco Roch, que toma como nombre Rambla del Panadero.
El día 1 de diciembre se personó allí José María Soler, acompañado de los hermanos Enrique y Pedro Domenech Albero y sus respectivo hijos. La zona señalada se hallaba cerca de las ruinas de unos barracones islámicos y allí localizó el equipo un área de unos 30 m² bajo la que podría hallarse el lugar de proveniencia de los brazaletes.
No dio resultado y se dispusieron a excavar por estratos un área con restos de incineración de un m². Tampoco se encontró nada y a las cinco de la tarde, ya dispuestos a regresar, Pedro Domenech, que se había desplazado un poco, descubrió con su azada dos brazaletes y el borde de una vasija.
Las circunstancias eran poco favorables ya que estaba a punto de anochecer y no se disponía de los medios para levantar el hallazgo con garantías, amén de que para Soler la idea de cubrirlo de nuevo para volver al día siguiente era «francamente temeraria». Por tanto, se envió a los dos muchachos, Enrique y Pedro, al encuentro del taxi que estaría de camino para recoger al equipo, con una nota para el abogado Alfonso Arenas García en la que se pedía un fotógrafo con medios de iluminación.
Al cabo de dos horas aparecieron el abogado, el taxista Martín Martínez Pastor, los dos muchachos y el fotógrafo Miguel Flor Amat, que tomó las únicas fotografías del hallazgo in situ. Después, se montó la vasija en el taxi y se llevó al despacho de Soler.
¿Cuántas piezas componen el Tesoro de Villena?
El tesoro está formado por 66 piezas, 56 de las cuales se agrupan claramente para formar 49 objetos diferenciados. Las otras 10 piezas debieron pertenecer a objetos complejos de los que fueron arrancadas y son difíciles de determinar, por lo que hay que considerarlas como objetos individuales. Esto da un total de 59 objetos cuya cantidad y peso se distribuyen de la siguiente manera:
28 Brazaletes de oro
1 Brazaletes de hierro
11 Cuencos de oro
2 Frascos de oro
3 Frascos de plata
1 Remate o broche de hierro y oro
1 Botón de oro y ámbar
12 Diversos-