
El padre de los singa’os
Por Manuel Viera ()
Algunos me han preguntado por qué no di mi opinión sobre la entrevista que ofreció el impresentable a un medio de São Paulo. Les voy a contar la verdad: reuní todos los fragmentos posibles de la entrevista y agarré el celular para escribir. Me dio tanto asco que no pude. Creo que lo de «Singa’o» ya se le va quedando chiquito. Es peor.
Decir cosas tan absurdas como que el que protesta en Cuba está pagado por Estados Unidos, o que él también sufre los mismos problemas que el pueblo, o que Cuba no está colapsada, o que en Brasil la mayoría de las personas no vive bien, o que en Cuba hay más justicia social que en Estados Unidos, o que la mayoría de los cubanos están dispuestos a dar la vida por la Revolución, o que en Cuba hay 32 programas sociales que llegan a los necesitados, o que a la Revolución nunca la han dejado hacer, obviando que vivieron 30 años chupando de la millonaria teta soviética sin mencionar el bloqueo, son cosas que lo ubican mucho más allá de lo que es ser un simple Singa’o.
No es un Singa’o, es el papá de los Singa’os. Es el perfecto hijo de… bueno, ya se entiende.
Por suerte, después de que se difundiera esa entrevista y gracias al excelente trabajo de la periodista Mônica Bergamo y a la poca capacidad de pensamiento del personaje, este se ha convertido, una vez más, en el hazmerreír del mundo.
Se vio allí tan dictador y ha quedado tan mal parado como él jamás hubiese imaginado, y ni siquiera los más socialistas de la política mundial le creyeron una sola palabra. Creo que después de esto no le queden deseos de volver a dar entrevistas.



















